El PSOE aprovechó el pleno del Congreso en el que se aprobó la reforma del Estatuto valenciano para dar un tirón de orejas al PP. Los socialistas defendieron que si el texto ha salido adelante ha sido gracias al sentido de la responsabilidad y a la lealtad de los suyos en las Cortes autonómicas, donde están en franca minoría. En una evidente comparación con la actitud de los populares ante la modificación del Estatuto de Cataluña, Ciprià Ciscar recordó las cesiones realizadas por su formación en aras del consenso; la más sonada, la polémica definición del valenciano como 'idioma'. «El que desde la oposición se comporta como Gobierno, merece ser Gobierno; eso es algo que debería tener en cuenta el señor Rajoy», subrayó.
El Congreso vivió ayer una situación poco común en esta legislatura. Por primera vez en un debate de envergadura, las dos fuerzas mayoritarias actuaron como un bloque frente a los grupos pequeños -a excepción de Coalición Canaria-, que no ocultaron su enfado. Con todo, la discusión levantó escaso interés. Fue seguida por una treintena de diputados; el presidente de la Cámara, Manuel Marín, no apareció hasta el último momento, y en los bancos del Gobierno apenas había tres ministros.
Lo cierto es que, durante su tramitación en la Cámara baja, el Estatuto valenciano sólo consiguió despertar interés cuando el PSOE amenazó con romper el pacto al que había llegado con el PP en el Parlamento autonómico. Exigía, como varios grupos minoritarios, rebajar el porcentaje de votos exigido para formar grupo parlamentario del 5% al 3%. Y pedía que se sustituyeran las apelaciones al 'idioma valenciano' por menciones al 'valenciano', sin más. Tras un largo tira y afloja, los populares accedieron a sacar los porcentajes del texto normativo para mantenerlos exclusivamente en la ley electoral. Los socialistas correspondieron tragándose el sapo del 'idioma', decisión que les valió ayer los reproches de IU, de ERC y de CiU, que le acusaron de consentir el «secesionismo lingüístico» y anteponer los criterios políticos a los científicos, que consideran el valenciano una variedad del catalán.
Ley «ejemplar»
El portavoz del PP, Federico Trillo, calificó la nueva ley de «ejemplar». Subrayó que lo único que pretende es mejorar el autogobierno de la Comunidad Valenciana y no embarcarse en «no sé qué aventurilla» fuera de la Constitución y que no «redefine» lo que es esta comunidad ni lo que es España. Tras sus palabras se escondía una evidente crítica al proyecto catalán, que remachó con una última frase: «Este Estatuto ha sido redactado con lealtad constitucional y no es ni reivindicativo, ni agresivo».