El duelo musulmán de la Ashura estuvo marcado ayer por atentados contra los chiíes y revueltas antisuníes en Pakistán que dejaron al menos 31 muertos y más de 50 heridos. Este nuevo episodio de una violencia religiosa que ha causado más de 4.000 muertos en el país asiático desde principios de los años noventa ocurrió al final de la procesión en la que los chiíes conmemoran el martirio del nieto del profeta Mahoma, el imán Hussein, en la batalla de la ciudad iraquí Kerbala en 680.
Una primera explosión se produjo cuando cerca de 1.000 chiíes se disponían a escuchar los discursos de sus líderes al término de la procesión, que incluye sesiones sangrientas de autoflagelación. «Había una tribuna preparada para las intervenciones en el bazar de Hangu. Al acercarse Jurshid Anwar Sajjadi se produjo una gran estruendo. Hubo una ola de pánico en la muchedumbre y a continuación dos detonaciones más que provocaron el caos», relataron desde la Policía.
Jurshid Anwar Sajjadi, responsable chií local, estimó que debía tratarse de un atentado suicida, «ya que junto al estrado no había espacio para esconder una bomba». Encolerizados, los chiíes comenzaron entonces a incendiar coches y comercios y a atacar a suníes. Según el alcalde de Hangu, Ghaniur Reman, entre las víctimas mortales figuran suníes.
El Ejército, las fuerzas paramilitares y los bomberos se encargaron de restablecer el orden, afirmó el ministro del Interior paquistaní, Aftab Sherpao. Sin embargo, a últimas horas del día la situación seguía siendo muy tensa en algunos barrios de la ciudad.
Fidelidad a Mahoma
Además, en Beirut, cientos de miles de fieles chiíes desfilaron en la periferia sur convocados por Hezbolá para proclamar su fidelidad a Mahoma. «Estamos a tu servicio, oh profeta, enviado de Dios!», coreó la muchedumbre de hombres y mujeres, entre ellos numerosos jóvenes vestidos de negro reunidos para conmemorar el duelo del Ashura.
«Protestamos con palabras y con manifestaciones contra las ofensas, pero que todo el mundo sepa que estamos dispuestos a verter nuestra sangre para defender a nuestro profeta», amenazó el jeque Hassan Nasralá, en un discurso pronunciado al final del enorme desfile. El jefe de Hezbolá reclamó «excusas» a Dinamarca, primero, y a Europa, después, por la publicación de las caricaturas. Además, advirtió al presidente norteamericano, George W. Bush, y a su secretaria de Estado, Condoleezza Rice, que las manifestaciones de protesta continuarán en todas partes y que «no perdonará a quienes ofenden al Profeta». También censuró al primer ministro danés, «que todavía no se ha excusado y tergiversa».
Intervención de la Legión
En Afganistán, al menos tres personas murieron en enfrentamientos entre suníes y chiíes que celebraban el duelo de la Ashura en Herat. Según testigos, suníes atacaron con piedras a chiíes que participaban en una procesión y hubo disparos. Precisamente, el ministro José Bono informó que legionarios españoles intervinieron ayer en esa ciudad para proteger a un equipo militar italiano que se ocupaba de sofocar un incendio en una mezquita desatado durante los disturbios.
En Irak, cientos de miles de peregrinos chííes intervinieron en las ceremonias de la ciudad santa de Kerbala, en la que se esperaban un millón de personas.