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Domingo, 12 de febrero de 2006
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ECONOMÍA
ALBERTO ORTUETA DIRECTOR GENERAL DE AFM
«No estoy muy seguro de que la máquina herramienta haya salido de la crisis»
El responsable de AFM, que se jubila en 2006 tras 33 años en la asociación, admite que «puede que el esfuerzo por la internacionalización no sea suficiente»
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EL PERSONAJE

LAS FRASES
Datos personales: nació en Elgoibar en 1940. Está casado y tiene tres hijos.

Estudios: es licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales.

Trayectoria profesional: ha sido director gerente de las empresas Construcciones Mecánicas Alkartu, Teodoro Izarra y Estampaciones Rubi. Fue consejero de Icex y vicepresidente del Club de Márketing de Guipúzcoa. Actualmente es director general de AFM, puesto del que se jubilará este año tras 33 años en la sociedad. Además de otros cargos, es presidente del Instituto de Máquina-Herramienta de Elgoibar y miembro del Consejo de Promoción Exterior de la CEOE.

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No quiere lanzar las campanas al vuelo. A pesar de los buenos datos logrados por el sector el pasado año, en el que creció un 11,8% tras el estancamiento del ejercicio anterior y la grave crisis de 2002 y 2003, el director general de la Asociación de Fabricantes de Máquina Herramienta (AFM) no tiene claro que la recuperación sea definitiva. Alberto Ortueta, que se jubila este año tras 33 en esa entidad, todavía ve importantes nubarrones en el horizonte. De cara al futuro más inmediato, confía en que las empresas consoliden las cifras de 2005. A su juicio, aumentar el tamaño de las compañías, impulsar la innovación y potenciar la internacionalización son algunos de los principales retos que tiene ante sí esta actividad.

- El sector vasco de máquina herramienta parece haber encarrilado su recuperación. ¿Se puede dar por cerrada esa crisis?

- Sí hemos pasado una situación de crisis. Y no estoy muy seguro de si hemos salido de ella. Lo que pasa es que en 2005 hubo un aumento muy considerable de las cifras tanto de producción como de exportación, que creció casi un 20%, frente a la situación de 2002 y 2003, cuando se produjeron fuertes caídas en ambas variables.

- ¿Por qué las crisis sacuden con tanta virulencia al sector de máquina-herramienta, que parece tener cada vez menos capacidad de reacción?. Da la impresión de que no se han aprendido las lecciones del pasado.

- Este sector es así en todo el mundo, con la excepción de los países asiáticos, que viven un periodo de fuerte desarrollo, con China a la cabeza. La nuestra es una actividad cíclica en las crisis. Y eso ocurre porque dependemos de los demás sectores industriales. Ello se traduce en que cuando los demás están en una situación no buena, pero tampoco del todo mala, la máquina herramienta puede estar en crisis.

- Según ese esquema, ¿existe el riesgo de que la máquina herramienta se instale en una situación de crisis permanente?

- Creo que no. Tras la crisis de los sectores que son nuestros clientes viene la recuperación. Las industrias siempre necesitarán equiparse y siempre tendrán necesidad de inversión. Lo que ocurre es que vivimos actualmente momentos de mucha incertidumbre y eso está afectando a la inversión.

Fugas empresariales

- Con todo, no se percibe excesivo optimismo por su parte de cara al futuro inmediato. Da la impresión de que aún existen muchos nubarrones. ¿Cuáles son los principales peligros que acechan al sector?

- Dependemos entre un 55% y un 60% de las exportaciones. Hemos notado que estos dos últimos años ha bajado el mercado interior. Por otro lado, tenemos muchas multinacionales que piensan más en su país de origen para equiparse que en el equipamiento que pueden adquirir en España. La futura evolución de los países que son nuestros principales clientes, Alemania, Francia, Estados Unidos etc, es lo que me hace mantener las dudas de si habremos salido de la crisis, porque existen incertidumbres. En todo caso, la salida va a ser lenta.

- Con esa perspectiva, ¿qué cabe esperar para 2006?

- Nuestro objetivo es consolidar las cifras del pasado año y lograr que no bajemos de ahí. Aspiramos a conseguir un pequeño aumento en la producción y en la exportación, aunque en el mercado interior será difícil.

- ¿Sobra empleo en el sector?

- En nuestro sector no sobra gente, a pesar de que llevamos perdiendo cierto empleo últimamente. Las empresas quieren que no sobre nadie porque hace falta gente muy preparada y especializada.

- La deslocalización es una fuerte amenaza para la economía vasca y, por extensión, para el conjunto de la española. Ustedes admiten que en su sector ya se notan los efectos de esas huidas. ¿Cuáles son?

- El hecho de que una empresa se deslocalice a otro país con costes más bajos supone el riesgo de que, en el futuro, dejemos de ser suministradores de ella. Pero, además, hay un efecto indirecto: otras industrias que ven que algunas se deslocalizan se contagian por las incertidumbres y paralizan sus inversiones hasta aclarar la situación. Y eso supone un caída de la inversión.

- ¿Eso es algo que ya está ocurriendo?

- Sí. Aunque no de forma general, sí se ha empezado a notar en algunas empresas.

- Todo apunta a que las fugas empresariales aumentarán en el futuro. ¿Cómo puede luchar el sector de máquina herramienta contra esa dinámica y sus efectos?

- La medicina es aumentar la internacionalización. Otra forma es tratar de diferenciarse en los productos mediante I+D+i para incidir en esos mercados donde se produce la deslocalización.

Alianzas

- Hay algunas empresas de fuerte tamaño que han apostado claramente por la internacionalización, pero las de pequeñas dimensión no parecen muy decididas aún. ¿Se está haciendo lo suficiente por aumentar la presencia internacional del sector?

- Hace ya muchos años que se está apostando por esa vía, porque éste es un sector con un muy alto porcentaje histórico de exportaciones. Con todo, hoy en día puede que lo se hace no sea suficiente y haya que intensificar los esfuerzos en el futuro. El tamaño es fundamental y, aunque el de las empresas vasca no es tan pequeño, para determinados procesos es aún insuficiente. Estamos trabajando mucho en la creación de alianzas entre fabricantes, acuerdos, consorcios... tanto en áreas de fabricación, como para el establecimiento de redes comerciales, como en el desarrollo de I+D+i.

- Lograr una mayor dimensión de las empresas ha sido un objetivo histórico del sector. Pese a todo, sigue siendo una asignaturas pendiente. ¿Están realmente concienciadas las empresas de esa necesidad?

- Creo que el mensaje sí ha calado. Lo que pasa es que entrar en estos procesos es difícil, y para las empresas que lo inicien supone perder parte de su esencia y de su libertad de actuación en favor de la política general que se vaya a hacer en el grupo. Me consta que algunas empresas, en una fase inicial, pretenden lograr acuerdos y alianzas y lo están haciendo.

- Asia, con China a la cabeza, se ha convertido en el gran consumidor mundial de máquina herramienta. Los fabricantes europeos han apostado por esos mercados y han logrado tomar posiciones importantes para vender allí. Da la impresión de que la industria española no lo ha logrado. ¿Qué hace AFM para resolver esa situación?

- Todo estamos centrados en China. A efectos de mercado, nosotros hemos llegado allí más tarde que otros, lo cual no quiere decir que antes no estuviéramos en ese país. Además, China es un mercado complicado, que requiere tiempo y una fuerte inversión. Los efectos no se recogen al noche a la mañana.

- China es una oportunidad, pero también un riesgo. ¿Existe el peligro en su sector de que los fabricantes chinos invadan el mercado europeo con sus productos?

- De momento ,se nota muy poquito. El propio mercado chino tira tanto y tiene tal necesidad de aprovisionarse, que los fabricantes de aquel país no tiene capacidad aún para a salir fuera. Con todo, es un peligro latente porque China tiene una capacidad tan impresionante, que en un cualquier momento pueden iniciar un desembarco.



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