«No es que la norma prohíba ex profeso los bancos privados, pero establece unas prevenciones», señala Rafael Matesanz, director de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT). Se especifica, por ejemplo, que toda actividad de donación y trasplante se realice sin ánimo de lucro, y que la obtención de tejidos y células humanas se haga sin buscar un beneficio para personas concretas, señalándose su carácter voluntario, altruista y desinteresado. Estas «prevenciones» dejan fuera de juego a los bancos privados.
«Hay dos problemas graves en este tipo de negocios: la publicidad engañosa y el control sobre ese material genético», añade Matesanz. «Si supiéramos que esto es un bálsamo milagroso no habría discusión posible: se desencadenaría un movimiento internacional imparable y los sistemas sanitarios nacionales se pondrían manos a la obra, pero aún hay más interrogantes que certezas. La sangre del cordón umbilical sirve para pacientes que padecen una enfermedad congénita o adquirida de la médula ósea -como leucemias o aplasias medulares--, pero no puede combatir, por ejemplo, la diabetes, y sus posibilidades en la medicina regenerativa son aún una incógnita».
«Si un niño tiene leucemia o anemia de Fanconi, esa sangre estará también contaminada y no le servirá de nada--sería distinto en el caso de desarrollar un cáncer en edad adulta-. Si dentro de 40 años sufre una insuficiencia renal, ¿le fabricarán un riñón a partir de sus células congeladas?», se pregunta Matesanz. «Eso -añade- suena a ciencia ficción. No sabemos la viabilidad que tendrá ese material genético dentro de quince o veinte años. En fin, la gente es muy libre de hacer lo que quiera, pero está comprando ilusión a largo plazo, sin fundamento. Tenemos la responsabilidad de lanzar estas advertencias».
Matesanz se escandaliza con la propaganda de empresas que operan en Iberoamérica. «Sí, ya sé que en Europa, teóricamente, los laboratorios son más serios. Aquí entra el segundo aspecto verdaderamente preocupante: los clientes están proporcionando un DNI genético de sus hijos con un control remoto».
Seis bancos públicos
En España hay seis bancos públicos de cordón umbilical: Barcelona, Málaga, Madrid, Galicia, Valencia y Tenerife, por orden de unidades almacenadas (un total de 20.732), que se destinan a la donación altruista y anónima. En todo el mundo hay unas 200.000 unidades en un centenar de bancos. Nuestro país es uno de los principales contribuyentes: el segundo después de EE UU en número absoluto y el tercero en relación con el número de habitantes (detrás de Australia y Bélgica).
Estos centros están asociados a una serie de maternidades, pero no todas tienen la posibilidad de recoger el preciado tesoro. Una asignatura pendiente reconocida por la propia ONT. Gracias a estos bancos, se han efectuado en el mundo cerca de 6.000 trasplantes de células de cordón umbilical, de los que 328 se han hecho en España. Cuando se realiza la donación, la sangre pasa a formar parte del Registro Español de Donantes de Médula Ósea, una red que pone en contacto a todos los bancos de esas características existentes en el mundo.