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Domingo, 12 de febrero de 2006
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Un discurso muy beligerante
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La familia es el tema estrella en los pronunciamientos episcopales. Más allá de la crisis que soporta el modelo tradicional por la influencia cultural del momento, cardenales y obispos, en línea con la doctrina que emana de Roma, hacen 'cómplices' de esta situación a los políticos que legislan sobre algo que está «fuera de sus atribuciones». La subcomisión de Familia y Vida de la Conferencia Episcopal, que preside Juan Antonio Reig -también del 'clan de los valencianos'- denunció lo que consideran un ataque «a golpe de ley» del Ejecutivo de Zapatero. En esas iniciativas legislativas, los obispos incluyen la Ley de uniones gays, la extensión de la píldora del día después, la Ley de Reproducción Asistida y la posición oficial sobre la eutanasia, el divorcio o el aborto.

El cardenal Alfonso López Trujillo, presidente del Consejo Pontificio para la Familia -organizador de la cita de Valencia-, ha destacado de manera repetida que «en los últimos años se han inventado nuevos derechos, que no tienen razón de existir», mientras «los derechos sagrados de la familia están amenazados». El purpurado ha ido más allá y se ha referido a los Parlamentos «totalitarios» que ignoran una antropología coherente. Profesores de la Universidad de Comillas han visto la mano del cardenal colombiano en el cese del jesuita Juan Masiá como director de la cátedra de Bioética por sus opiniones sobre la doctrina sexual de la Iglesia.

Fundamentalismo laicista

El cardenal Julián Herranz, en un reciente encuentro en el Episcopado español sobre los 40 años de la declaración conciliar 'Dignitatis Humanae', censuró las reformas del Gabinete socialista. El presidente del Consejo para los Textos Legislativos y de la Comisión de Disciplina de la Curia Romana ha denunciado el agresivo «fundamentalismo laicista» que se está imponiendo en España, que «puede repercutir muy negativamente en sectores fundamentales de la sociedad como el matrimonio, la familia y la juventud». El cardenal cordobés advirtió sobre el «progresivo empobrecimiento ético de las leyes civiles o de proyectos políticos que se quieren convertir en leyes».

También en casa la jerarquía ha cerrado filas en esta cuestión. El cardenal arzobispo de Madrid, Antonio Rouco Varela, ha alertado de que la familia «atraviesa uno de los momentos más difíciles de su historia», señalando a los políticos que usan «el instrumento noble de la ley» para «desnaturalizar» el matrimonio y la familia. Esta misma semana, el obispo de Jaén, Ramón del Hoyo, ha advertido de que el matrimonio entre personas del mismo sexo es «una mezcla peligrosísima» que «va a minar una historia de siglos y unas instituciones muy sagradas».



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