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Domingo, 12 de febrero de 2006
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VIZCAYA
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Destrozan una discoteca de Bilbao al retrasarse un concierto
Unos 200 jóvenes causaron graves disturbios y un menor fue detenido por desórdenes
Agentes de la Ertzaintza vigilan la discoteca donde se registraron los disturbios. / LUIS CALABOR
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Un esperado concierto de hip-hop en la sala Rock Star de Bilbao terminó la medianoche del viernes como un auténtica batalla campal. La actuación de tres grupos raperos -los sevillanos Dogma Crew y los locales Bii Boor Black y Bitxos Raros K-, prevista para las nueve de la noche, comenzó con una hora de retraso y los ánimos del público, unas 200 personas, se caldearon. El enfado aumentó cuando los músicos acabaron de tocar a la hora inicialmente prevista, poco después de las once, y el local se convirtió en discoteca.

Indignados, los seguidores de los grupos empezaron a lanzar botellas y a provocar desperfectos en el mobiliario del establecimiento: mesas, sillas, puertas, paredes, según indicaron algunas fuentes. Alguien llegó incluso a utilizar un extintor en el interior del establecimiento. Una chica de 16 años de Leioa sufrió un ataque de asma, aunque no fue necesario su traslado a un centro médico. Fue asistida por sanitarios de una ambulancia de la DYA en el lugar, según informó un portavoz de Interior.

«Culpables o víctimas»

El encargado de la sala avisó al 112 de que se estaban registrando incidentes alrededor de las doce menos cuarto de la noche . El centro coordinador movilizó a varias unidades de la Ertzaintza, uniformadas y de paisano, con el mensaje de que «200 personas estaban pegándose en el Rock Star».

Cuando llegaron los agentes, un grupo importante de jóvenes se encontraban en el exterior del local. Habían bajado la persiana y los alterados asistentes al concierto la emprendieron a patadas y golpes contra la puerta de entrada.

La Policía autónoma, que fue recibida con algún botellazo, cargó contra los alborotadores. Un menor fue detenido bajo la acusación de desórdenes públicos y atentado contra la autoridad, indicó Interior. Al arrestado se le ocupó un teléfono móvil en el que, al parecer, habría grabado los incidentes. Finalmente, las algaradas quedaron sofocadas, pero el recinto que acogía el festival de rap ya había sufrido importantes daños.

La discoteca bilbaína atribuyó ayer la responsabilidad de los incidentes al promotor musical. «No cumplió lo acordado. Los equipos de sonido se instalaron tarde y los grupos no pudieron empezar a la hora, pero él sabía que la sala cierra a las once porque organizamos mogollón de conciertos», explicó un portavoz. «Nos sentimos engañados, y más que culpables, víctimas», dijo.



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