El sevillano Santiago Cirugeda es el artífice de un novedoso proyecto de 35 casas en alquiler para los jóvenes de Basauri que ha revolucionado al municipio. Este arquitecto de 33 años siempre ha destacado por sus arriesgados y originales diseños, que en más de una ocasión le han llevado a juicio. Acérrimo defensor de las viviendas sociales, explica las características de su más que original propuesta. «Todavía no he perdido ningún pleito», recuerda.
-Su proyecto está dando mucho que hablar.
-Creo que lo más importante es poder dar a los jóvenes la oportunidad de independizarse y de dejar de ser tan cómodos. Con 30 años, algunos no saben ni freír un huevo.
-¿Cuál es el nexo de unión entre su diseño y los jóvenes a los que va destinado?
-Este tipo de viviendas da la oportunidad de que haya espacios comunes que fomenten las relaciones entre ellos. Es triste que hoy en día se hayan perdido este tipo de valores en las comunidades de vecinos tradicionales.
-¿Qué ventajas tienen estas viviendas?
-Además de que no dañan el medio porque no generan un impacto ambiental, están construidas pensando en aquellas personas que ni siquiera pueden acceder a las de protección oficial.
-¿Cómo surgió la idea?
-Porque son unidades de fácil montaje e igual de seguras que una de ladrillo, ya que están construidas con muros de carga de madera maciza que incluyen aislamientos.
Como ladrillo y hormigón
-¿Cómo las llama usted? Aquí casas-cajón, casas-contenedor e incluso infraviviendas.
-Yo les llamo viviendas sociales en alquiler, que es la definición más correcta porque es su verdadera función.
-Convenzanos de que su proyecto es viable.
-Simplemente decir que duran lo mismo que una casa tradicional de ladrillo y hormigón.
-Hay que tener en cuenta el clima húmedo y lluvioso del norte.
-Eso no es ningún problema porque durante siglos las casas se construyeron de madera y ha sido un fantástico aislante. No tienen de qué preocuparse, de hecho yo viviría en una de ellas.
-Uno de los aspectos que menos confianza inspira es la sujeción sobre micropilotes.
-He estudiado Arquitectura y sé de lo que hablo, así que pueden estar muy tranquilos. Además, el hecho de que estén varias viviendas unidas entre sí les da una mayor estabilidad.
-¿Podrían estar sobre una superficie llana?
-Podrían estar apiladas hasta en cinco o seis plantas como hacen en Francia, Holanda o Bélgica. Sin embargo, como hablamos de una ladera, es la única forma que cabe de no dañar el espacio verde.
-¿Su estructura tiene en cuenta las barreras arquitectónicas?
-Por supuesto que es algo que he tenido en cuenta, de hecho una de cada cinco viviendas cuenta con acceso para discapacitados.
-¿Cómo es la distribución interior de la casa?
-Constará de cocina, baño completo, dormitorio y sala.
-¿Hay más municipios del país interesados en este tipo de pisos?
-Los que sí que están es interesados en hacer viviendas sociales para jóvenes, que es un tema que hasta ahora estaba muy olvidado.
-¿Cree que serían una buena alternativa incluso para vivir de por vida?
-La calidad de los materiales y la sujeción al suelo lo permite con total seguridad.
-¿Presentó alguna propuesta más para Basauri?
-No, ésta ha sido el única pero todavía es un anteproyecto y sufrirá algunas modificaciones. Me alegro de que este municipio se haya animado a dar el paso.