El Consorcio de Aguas Bilbao-Bizkaia instalará antes del verano equipos de ultrasonidos para medir la entrada y salida de aguas residuales en la estación depuradora de Galindo. El nuevo sistema permitirá determinar con gran precisión el caudal y eliminará los problemas de cálculo que generan los actuales aparatos, colocados en el interior de las tuberías y que se atascan continuamente debido a los fangos y los desechos que recoge la planta. De este modo, el organismo mancomunado adapta el complejo para la futura aplicación de un canon de vertido que se fijará a partir de la capacidad de tratamiento del complejo «y que exigirá ser muy estrictos».
La planta, ubicada en Sestao, recoge en la actualidad entre 300.000 y 800.000 metros cúbicos diarios de agua residual en función de las lluvias que se registran en su ámbito de actuación. «Pero los caudalímetros no son demasiado fiables», explica el jefe de explotación del complejo, Koldo Urkullu. El responsable de la estación matizó que «el agua no sólo entra sucia por los fangos, sino que arrastra palos, trapos, plásticos o todo tipo de desechos y, al estar ubicados en el interior de los conductos, estos contadores se ven muy afectados».
Señales acústicas
La falta de precisión obliga a la dirección de la planta de Galindo a recurrir a distintas fórmulas para concretar el volumen de aguas residuales que trata. La más utilizada es medir las horas de consumo de cada una de las estaciones de bombeo, «que tienen capacidad para elevar 12 toneladas de agua por segundo y nos dan una cifra bastante aproximada».
El Consorcio entiende que la solución a esta deficiencia pasa por instalar 11 sondas de ultrasonidos, una en cada una de las tuberías de entrada que posee la red y otra en la de salida del agua ya tratada a la ría. Este aparato no se dañará por fangos u otros objetos, ya que se instala en el exterior de las canalizaciones y emplea emisores y receptores que se comunican a través de señales acústicas. «Las diferencias de tiempo de llegada de las ondas entre ambos dispositivos determinarán el caudal con todas las garantías», aseguró Urkullu. Los nuevos equipos estarán interconectados con un ordenador desde el que se controlará al instante cada posible variación.
Los trabajos de instalación tienen un coste de 150.000 euros y empezarán en breve, ya que el plazo de ejecución está limitado a cuatro meses. La nueva tecnología empleada exigirá también mejorar las instalaciones adyacentes a las tuberías de bombeo, donde el Consorcio de Aguas invertirá otros 165.000 euros.