Europa parece querer poner un parche para frenar el continuo flujo de las manifestaciones musulmanas aireadas por la famosa y polémica publicación de 'las viñetas danesas', ciertamente inoportunas y carentes de empatía para con el mundo musulmán. Pero, a mi modo de ver, la hipersensibilidad nos ha vuelto a jugar una mala pasada. En Europa, imágenes parecidas referentes a la religión cristiana no han soliviantado a los creyentes o, al menos, de haberlo hecho, éstos no han procedido a la quema y asalto como método para sosegar su ofensa espiritual. No quiero entrar a valorar el grado de religiosidad de una u otra persona. Lo que sí considero es que gran parte del meollo de esta crisis radica en la incultura y falta de libertad en que viven muchos países árabes y musulmanes.
Racionalicemos la situación: se trata simplemente de unos dibujos -de mal gusto, la verdad sea dicha-, pero ello no justifica ni permite comprender la actitud violenta y fanática. La violencia siempre se abre paso cuando el espacio para las palabras ha sido copado por el desconocimiento y la ceguera intelectual. Así las cosas, si en realidad queremos juzgar apropiadamente la situación haríamos bien en corresponsabilizar a los regímenes musulmanes por el sometimiento y estado de retraso a los que en muchos casos condenan a su pueblo por mero afán de continuar con la nefasta posesión del poder más absoluto.