El Tribunal Supremo de Nepal disolvió ayer la polémica Comisión anticorrupción creada por el rey Gyanendra, un nuevo golpe contra un monarca cada vez más aislado dentro y fuera de su país. En un fallo decisivo, el Supremo ordenó la anulación de ese órgano por ir contra el espíritu de la Constitución y la justicia natural, lo que podría llevar a la inmediata liberación del ex primer ministro Sher Bahadur Deuba, uno de sus condenados.
«Es una victoria del Estado de derecho y una victoria para el pueblo», dijo Arju Deuba, esposa del ex primer ministro, destituido hace un año por el monarca mediante un golpe de Estado. Arju Deuba confió en que hoy mismo sea liberado su marido, encarcelado por una polémica sentencia emitida en julio por la Comisión real anticorrupción, que lo condenó a dos años de cárcel y una multa de 1.100.000 euros.
El ex primer ministro nepalí había recurrido ante el Supremo el fallo de esa Comisión Anticorrupción, ante la que se negó a declarar y a nombrar abogado, alegando que era un órgano anticonstitucional.
El abogado Prakash Raut, que presentó su recurso ante el alto tribunal, recordó que «lo que defendimos fue que hay otro organismo constitucional, el Centro para la Investigación de los Abusos de Autoridad, y no se necesitaba una comisión real, y ahora el Supremo nos ha dado la razón». «La decisión judicial es histórica y supone un apoyo para el Estado de derecho», indicó.