Las víctimas de ETA dijeron ayer 'no' a una negociación con la banda terrorista que incluya «amnistías, indultos o excarcelaciones». Dirigentes de las principales asociaciones de afectados de la organización armada como Francisco José Alcaraz, Irene Villa, Concepción Martín , Mikel Buesa, Javier Urquizu y Juan Domínguez coincidieron en el congreso de Valencia en exigir al Gobierno que no conceda «medidas de gracia» a los activistas; eso sería, enfatizaron, «privar ilegítimamente a las víctimas de su derecho de poder perdonar».
La mesa redonda con las víctimas de ETA concitó unanimidad en contra de cesiones a la banda terrorista para lograr la paz. «Sólo los que hemos sido sus víctimas tenemos el derecho al perdón», explicó Buesa, presidente del Foro Ermua, quien advirtió que las amnistías, históricamente, «se han hecho contra las víctimas del terrorismo» y no garantizan el fin de la violencia como ocurrió en España en 1977. «Esa política del perdón contradice los valores de justicia e igualdad que la propia Constitución proclama», amén de extender un «telón de olvido sobre el sufrimiento de unas víctimas que no han visto compensada su amargura con la justicia».
También Domínguez, presidente de la Federación Autonómica de Víctimas (FAAVT), rechazó de plano cualquier «concesión», pues ello sería «reconocer» que los terroristas han logrado sus objetivos mediante la violencia. «Cualquier negociación con ETA ofenderá a las víctimas», señaló el líder de la organización federal, para quien el único diálogo posible con los terroristas es «Guardia Civil, tribunales y cárcel». «Queremos la paz, pero no se puede admitir una paz sin justicia», clamó Juan Domínguez.
Del mismo modo, Urquizu, portavoz del Colectivo de Víctimas del País Vasco (COVITE), recordó que los damnificados de ETA «ya hemos dado mucho». «No podemos dar más sin perder la dignidad y no se nos puede pedir más», explicó entre cerrados aplausos. «Esta situación no puede acabar en un empate. Si cedemos, habremos perdido el partido», señaló el miembro de Covite, quien comparó a ETA con «un psicópata que no es reinsertable» y que jamás ha «mostrado arrepentimiento».
Concepción Martín, la viuda del teniente coronel Pedro Antonio Blanco, la primera víctima de ETA tras la última tregua y destacada miembro de la AVT, de manera irónica, se quejó de que «ahora las víctimas somos las que tenemos que pedir perdón y permitir que los asesinos recorten sus penas para no crispar más el ambiente» favorable a una hipotética negociación.
Rotundo fue Alcaraz, presidente de la AVT: «Se está pisando e insultando la memoria de mi familia» cuando se habla de negociar con los terroristas. «No permitiré que la sangre de mi familia sea derramada en vano y que sus asesinos puedan obtener ningún beneficio», advirtió Alcaraz. Irene Villa, delegada en Madrid de la AVT, explicó que sólo concibe dos formas de terminar con ETA: «la derrota policial y social del terrorismo y la rendición».