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Martes, 14 de febrero de 2006
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SOCIEDAD
SOCIEDAD
La colitis ulcerosa
Esta enfermedad provoca una inflamación y perforación de la pared intestinal, con fases de mayor o menor gravedad dependiendo de factores funcionales u orgánicos de la persona afectada
Se caracteriza por el desarrollo de una enfermedad inflamatoria, generalmente en el colon, pero la colitis ulcerosa aparece también a veces en el intestino delgado. Este proceso desencadena una intensa inflamación que abarca fundamentalmente las capas más superficiales de la pared de intestino, pero no en toda su profundidad o extensión. La inflamación da lugar a la aparición de úlceras superficiales con un aspecto granulado en la zona del fondo, que con frecuencia tienden a confluir. Las úlceras tienen un aspecto sinuoso y sangran con facilidad debido a que lesionan también los vasos sanguíneos presentes en la pared del colon. En casos muy avanzados, o que no han respondido a la medicación, el colon pierde su forma normal y el tejido adquiere un aspecto propio de procesos crónicos, incluso con crecimiento de la mucosa. Al examinar el tejido se aprecia la existencia de un abundante infiltrado de células inflamatorias, sobre todo glóbulos blancos, que invaden la pared del intestino. Estas células inflamatorias provocan una reacción intensa que va modificando la arquitectura normal de la pared intestinal.

Los síntomas de estas enfermedades son fundamentalmente gastrointestinales. Son habituales los trastornos en el ritmo intestinal con deposiciones diarreicas que en ocasiones llegan a ser muy abundantes, llegando incluso a comprometer el equilibrio hidroelectrolítico del organismo. Por otro lado, debido a la lesión de la mucosa, con frecuencia esas deposiciones vienen acompañadas de moco y sangre. Junto a estos cambios en el ritmo intestinal aparecen también episodios de dolor abdominal, con sensación de retortijones localizados sobre todo en los flancos y con una sensación importante de urgencia a la hora de defecar.

Aparecen otros síntomas más generales, como fiebre y malestar general coincidiendo con las fases más críticas, aunque también las pérdidas de sangre pueden llegar a ocasionar una anemia con déficit de hierro, lo que provoca la aparición de cansancio. Se desarrollan con cierta frecuencia otras manifestaciones sistémicas que revelan una actividad importante del sistema inmunitario, generando un estado inflamatorio evidente.

Posibles complicaciones

La intensa inflamación de la pared intestinal en la fase aguda provoca una lesión importante de la pared que puede llegar a ocasionar su perforación. Ello provoca un cuadro de dolor abdominal agudo con repercusión sistémica. Cuando el proceso diarreico es grave, la pérdida de agua y electrolitos llega a ser tan intensa que origina cambios en el medio interno y en el equilibrio hidroelectrolítico, lo que solamente se puede corregir por el empleo de sueros.

Otras complicaciones tienen más que ver con la evolución crónica del proceso. Pueden aparecer problemas de nutrición, sobre todo cuando el proceso no termina de controlarse. Esa inflamación de la pared intestinal, con destrucción de la misma, ocasiona la aparición de fístulas o trayectos fistulosos hacia el exterior o dentro del propio intestino, aunque con una frecuencia escasa en los pacientes con colitis ulcerosa.

Otras complicaciones vienen producidas por ese estado inflamatorio persistente. Entre esas complicaciones fuera del aparato digestivo, destacan las manifestaciones oculares y articulares, en forma de artritis, que suelen afectar a articulaciones periféricas o al esqueleto axial, como sucede en la espondilitis anquilopoyética. Además, en algunos casos, sobre todo cuando la evolución es crónica y aparecen problemas nutricionales, se desarrollan anomalías hepáticas.

Diferencias con el Chron

La espondilitis anquilopoyética es una enfermedad inflamatoria que afecta al esqueleto axial, comenzando por la zona sacra e incluyendo las articulaciones sacroilíacas. Esta inflamación provoca una serie de manifestaciones agudas dolorosas en la espalda que pueden producir un progresivo deterioro de las articulaciones intervertebrales, llegando a perder la columna vertebral su movilidad. En ocasiones se relaciona con un determinada identidad inmunológica. El tratamiento pasa por controlar los mecanismos inflamatorios y mantener la funcionalidad de la columna en la medida que se pueda con rehabilitación y fisioterapia.

También debido a la inflamación y lesión crónica de la pared intestinal existe un mayor riesgo de aparición de tumores intestinales. Los tumores de colon pueden presentar la misma agresividad que otros, aunque, debido a la actitud vigilante que suele adoptarse en estas personas, casi siempre son diagnosticados con rapidez y tratados eficazmente.

La colitis ulcerosa suele afectar al colon y recto mientras que con el mal de Chron ésta última porción del intestino no se ve alterada. El aspecto de la mucosa puede ser diferente si se trata de una colitis ulcerosa, donde las lesiones erosivas tienen una mayor extensión y aspecto con bordes geográficos, mientras que en el mal de Chron esas lesiones tienen un aspecto puntiforme. Por otro lado en la colitis ulcerosa las ulceras son más superficiales



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