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Miércoles, 15 de febrero de 2006
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FÚTBOL
El Real Madrid roza la hazaña
El equipo blanco, en un partido frenético que ganaba 3-0 a los 10 minutos, se queda a un gol de apartar al Zaragoza de su undécima final de Copa
TODO EMPEZÓ BIEN. Los jugadores del Madrid celebran eufóricos uno de los tantos, pero al final cayeron eliminados. / REUTERS
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LAS CLAVES
Real Madrid: Casillas; Cicinho, Woodgate, Sergio Ramos, Roberto Carlos; Gravesen (Diogo, m.82); Beckham, Zidane, Baptista (Cassano, m.82), Robinho; y Ronaldo.

Zaragoza: César; Ponzio, G. Milito, Alvaro, Toledo (Generelo, m.80); Oscar, Celades, Zapater, Cani; Ewerthon (Sergio García, m.86) y Diego Milito (Capi, m.89).

Goles: 1-0, m.1: Cicinho. 2-0, m.5: Robinho. 3-0, m.10: Ronaldo. 4-0, m.60: Roberto Carlos.

Salida explosiva

El Madrid salió convencido de lograr el milagro y en el minuto 11 ya ganaba tres cero.La defensa del Zaragoza

Se vio superada en el primer tiempo, pero tras el cuarto gol mostró una gran seguridad.

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El Real Madrid rozó el milagro en el Bernabeú ante el Zaragoza, pero se ahogó en la orilla después de hacer un esfuerzo tremendo para alcanzar un 5-0 que le abría las puertas de la final de la Copa del Rey, en la que estará el equipo aragonés gracias al 6-1 que logró en la ida. Hacía muchos años que el Real Madrid no protagonizaba una gesta como la que pretendía a noche. Se había vendido que la remontada era posible, pero pocos creían en la capacidad del equipo blanco para convertir en realidad un hermoso sueño.

Casta, coraje, esfuerzo, fe y fútbol. Con esos ingredientes, el Real Madrid cocinó un partido que, pese a la eliminación, el madridismo tardará mucho tiempo en olvidar. Si el camino hacia una remontada hay que empezarlo a toda velocidad, el Real Madrid cumplió esa premisa a la perfección. Arrancó con el motor a miles de revoluciones, se llevó por delante a su adversario en el primer ataque y firmó el 1-0 a los 57 segundos de partido, con un zapatazo espectacular de Cicinho desde fuera del área.

El Zaragoza, convencido de lo imposible de la misión madridista, apenas se alteró. Para el equipo blanco fue una dosis extra de moral. Y el nivel de adrenalina se disparó en el Bernabéu cuando aún no se habían cumplido cinco minutos de juego. Robinho aprovechó un pase de Ronaldo dentro del área y batió a César con un disparo raso y cruzado. La explosión de júbilo en las gradas fue aún mayor con el tercer tanto, obra de Ronaldo tras una pase magnífico de Beckham.

El Madrid sólo necesitó diez minutos para situarse a dos goles de la frontera de cinco que le separaba de la final. Tenía ochenta por delante para hacer el milagro. El equipo de Víctor Muñoz, aturdido por la avalancha que se le vino encima, fue un juguete roto en manos de los futbolistas de López Caro. Sólo un remate de cabeza de Ewerthon que Casillas salvó bajo palos (m.11) puso en peligro la integridad madridista.

Cani y Diego Milito apenas ofrecieron muestras de su calidad y Ewerthon luchó en solitario contra una zaga muy cimentada. Sergio Ramos y Woodgate fueron inexpugnables para los zaragocistas. El balón fue del Madrid. Al Zaragoza parecía que le quemaba y los ataques del equipo blanco se sucedieron. Zidane se multiplicó en la media-punta, Cicinho y Beckham en la banda derecha y Robinho por el flanco izquierdo. El Real Madrid apabulló al Zaragoza y no consiguió los cinco goles soñados antes del descanso por muy poco.

César salvó a su equipo de forma providencial en el minuto 21, tras un disparo de Zidane dentro del área, y Baptista dio un buen susto al portero zaragocista en el 22, con potente derechazo desde unos veinte metros. Ronaldo y Robinho rondaron el gol en la recta final del primer tiempo y el Zaragoza se fue a los vestuarios en el descanso con el miedo en el cuerpo. El Real Madrid, seguro de que la hazaña era posible. El Zaragoza no cambió en el arranque del segundo acto. Agazapado atrás pareció encomendarse al reloj, y a la lotería de una contra asilada, como única estrategia.

Dudoso gol anulado

El Madrid, al ataque. Enfrente, un rival timorato que se vio empujado al borde del abismo cuando Roberto Carlos, en el minuto 60, rubricó el 4-0 con un cañonazo 'marca de la casa' desde el borde del área. Los jugadores 'blancos' afrontaron la última media hora con un ímpetu que no se veía en el Bernabéu desde hacía mucho tiempo. Agotad, pero decidido a morir en el intento, el Madrid acosó al Zaragoza hasta la extenuación. El equipo aragonés marcó un gol en una contra, obra de Ewerthon, pero fue anulado por un dudoso fuera de juego y tuvo que sufrir el asedio madridista hasta el último segundo de un duelo repleto de intensidad y que dio al Zaragoza un merecido puesto en la final.



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