Una pieza de 270 toneladas que sostenían cuatro grúas, y que debía ser colocada en el armazón del 'gasero' que construye La Naval de Sestao, se desplomó ayer sobre la bodega del buque sin causar heridos. El suceso se produjo cuando los operarios de la industria auxiliar empleados en la factoría se encontraban en el descanso de la comida, y sembró la alarma en la planta de Sestao y sus inmediaciones. El incidente obligará a modificar los sistemas de trabajo en la grada del astillero, que se encuentra en proceso de privatización; y trastocará a corto plazo los planes de la dirección como consecuencia de los daños -aún por evaluar- provocados en las grúas y en el doble fondo del barco, el único pedido que tienen en la actualidad las instalaciones.
A las 14:35 horas, un estruendo de grandes dimensiones sobrecogió a los cientos de trabajadores que participan en la construcción del 'gasero' y llenó de inquietud a los vecinos de la zona. La causa fue la caída de un gran bloque prefabricado que los especialistas se proponían ensamblar en el casco del buque con cuatro potentes grúas, con capacidad conjunta de casi 600 toneladas.
Al parecer, la pieza se desprendió de una de las máquinas por causas aún desconocidas y arrastró a las otras tres, que quedaron inservibles para el trabajo. No obstante, cumplieron en parte su cometido y, al mantener amarrada la pieza, frenaron su caída y evitaron que se precipitara a plomo y produjera destrozos mayores
Una vez comprobada la inexistencia de daños humanos, y sensiblemente aliviada por esta circunstancia, la dirección del astillero abrió una investigación para conocer las causas del accidente. El siguiente paso será la adopción de decisiones para mitigar en lo posible los efectos que éste pueda tener sobre lo plazos de la construcción del buque, cuya entrega al armador noruego Knutsen está prevista para finales de 2007.
Largo plazo
Fuentes de la factoría precisaron que aún es muy pronto para determinar cómo va a repercutir el incidente de ayer en los trabajos. Lo que sí es seguro es que tres de las grúas han quedo inservibles o seriamente dañadas, por lo que será necesario un largo plazo para renovarlas; entre otros factores, porque no se fabrican en el País Vasco. No obstante -precisaron los mismos medios-, las tareas podrán seguir, dado que existe la opción de utilizar bloques más pequeños en el ensamblado del barco.
Aparte de los inconvenientes que representa la avería de las grúas, los técnicos deberán evaluar en las próximas horas el daño producido por desprendimiento de la pieza en el doble fondo del 'gasero', que es el que separa la zona de carga de los tanques de lastre utilizados cuando navega sin carga. Pese a todo, desde el astillero se descartaba que el suceso pueda alterar sustancialmente el calendario de trabajos.
El incidente puede afectar también al proceso de privatización de la factoría, que entró el pasado lunes en su recta final con la apertura de las propuestas técnicas e industriales por parte de los aspirantes a la compra: el grupo Construcciones Navales del Norte, que lidera a Astilleros Murueta, y Sidernaval, con Zamakona a la cabeza. Y es que, aunque todavía no se conocen las pérdidas producidas por, la reparación o la reposición de las grúas podría suponer un desembolso de millones euros. La apertura de las ofertas económicas está prevista para el próximo lunes.