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Miércoles, 15 de febrero de 2006
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POLÍTICA
POLÍTICA
El PSE aboga por pactar con el Estado los acuerdos de la mesa de partidos
Los socialistas vascos consideran imprescindible que lo suscrito en este foro sea «compatible» con la legalidad Creen que debe funcionar el consenso y no las mayorías
PSE-EE. López compareció ayer en Bilbao. / TELEPRESS
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PUNTOS DEL DOCUMENTO SOCIALISTA
Apoyo al Ejecutivo central

«Siempre hemos estado en primera línea contra la dictadura, el fascismo y el terrorismo, muchos socialistas han sido asesinados, sufrieron atentados, y somos víctimas por defender la libertad y oponernos al proyecto totalitario de ETA. Con esta legitimidad defendemos la política de nuestro gobierno».

Víctimas

«Un futuro de paz y de normalización no puede asentarse sobre el olvido, sino sobre la memoria ( ). No debemos olvidar que las víctimas del terrorismo lo fueron porque no encajaban en el proyecto uniforme y totalitario que ETA quiso imponer al país».

Normalización-pacificación

«El problema de la normalización es de carácter eminentemente político puesto que guarda íntima relación con nuestro pluralismo político y debe ser resuelto a través del debate. El de la persistencia del terrorismo constituye, en cambio, una verdadera patología de la política vasca, un intento ilegítimo de condicionar los debates políticos».

Errores del pasado

«La paz no puede ser consecuencia de la imposición del proyecto nacionalista. La paz no es enredarnos en galimatías sobre sujetos políticos de decisión. La paz no es olvidarnos de la Constitución».

Acuerdo de convivencia

«La normalización que el PSE defiende no reside en llegar a acuerdos sobre aquellas cuestiones en las que, por su carácter eminentemente doctrinal, las fuerzas políticas mantendremos nuestras diferencias. Consiste en que, asumiendo las diferencias que nos separan, seamos capaces de asumir un marco jurídico-político».

Los vascos y España

«Lo que para los vascos es una responsabilidad, para España debe ser una oportunidad para superar una de las asignaturas pendientes de la transición. La herida vasca ha impedido que muchas cuestiones, como la territorial, se hayan cerrado. Sin la herida vasca, posiblemente ya nada sea lo mismo en España».

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El PSE-EE fijó ayer lo que será su postura sobre pacificación y normalización en Euskadi con un documento en el que aboga por alcanzar acuerdos mediante el «consenso» y no por «mayorías», y en el que defiende la necesidad de constituir, en ausencia de violencia, una mesa de partidos cuyos resultados deberán ser pactados con el Estado para hacerlos «compatibles» con la «legislación estatal».

Los socialistas vascos han plasmado en un texto oficial, que pretende ser la 'hoja de ruta' de la formación, los planteamientos que han venido expresando sus máximos dirigentes durante los últimos meses. Un documento de 25 folios que la principal fuerza de la oposición en Euskadi aprovecha para hacer públicas sus reflexiones sobre lo que será un «camino largo y difícil» y para recalcar el fracaso de las apuestas «unilaterales», tal y como señaló ayer Patxi López, encargado de presentar ante la prensa el informe aprobado el lunes por la ejecutiva socialista.

«Verdadera patología»

El PSE-EE constata en dicho texto -que presenta escasas novedades de fondo- que es imprescindible separar la normalización, cuyo «problema es de carácter político», de la pacificación, ya que la persistencia del terrorismo constituye «una verdadera patología de la política vasca». Por tanto, se trataría de dos procesos diferenciados y, para subrayarlo, los socialistas vascos echan mano del punto 10 del Pacto de Ajuria Enea, que establecía dos «escenarios»: un diálogo Gobierno-ETA y otro «sobre cuestiones políticas, que exclusivamente corresponde tratar a los representantes legítimos de los ciudadanos».

Una mesa de partidos que no es un «fin en sí mismo ni una fórmula mágica», pero que los socialistas consideran «necesaria», tal y como vienen defendiendo desde hace más de un año, y para cuya constitución se requiere una «condición previa e indispensable: un final permanente de la violencia». Un cese que deberá ser verificado por los partidos políticos para determinar si existen «garantías para dar paso al final dialogado del terrorismo».

Una vez constatada esa voluntad por parte de ETA, los socialistas apuestan por articular un proceso de normalización basado en el consenso entre las «distintas tradiciones» políticas existentes en Euskadi, «sin que nadie se autoexcluya», y con la «única condición del rechazo a la violencia».

En este sentido, el PSE-EE deja muy claro que, más allá de este requisito, no aceptará otras exigencias previas como puede ser el derecho a decidir, cuestión que las formaciones nacionalistas consideran imprescindible para sentarse en esta mesa. Para los socialistas, cada partido es libre de llevar a este foro sus propias posiciones -«nosotros defenderemos la Constitución y el Estatuto»-, «pero sin pretender imposiciones de ningún tipo». Así, hacen una encendida defensa del consenso por encima de las mayorías.

«Ningún acuerdo puede ser posible sin que representantes de las dos grandes sensibilidades políticas presten su consentimiento», se sostiene en un documento en el que también se reconoce que el PNV «ha vuelto a retomar los principios del Pacto de Ajuria Enea» y el «nacionalismo radical», en la «Declaración de Anoeta, apostó por los acuerdos plurales».

«Limbo político»

Pero, además, se recuerda que «no vivimos en un limbo político» y que existe un «ordenamiento jurídico que hay que respetar». Por ello, esa futura mesa de partidos deberá establecer un compromiso para que lo acordado cobre «virtualidad». Según el PSE-EE, cuando «las materias acordadas afecten a competencias del Estado, se establecerán mecanismos de pacto» para hacer «compatible» lo pactado en la mesa «con la legislación estatal».

En todo caso, los socialistas consideran que se trata de un proceso largo, ya que «de la noche a la mañana no van a desaparecer las inercias del pasado ni las secuelas producidas por la confrontación». Asimismo, se ve conveniente abandonar posturas maximalistas y apostar por «objetivos razonables» y no por «resultados ideales o inalcanzables». «Será necesario una cura de humildad y mucho pragmatismo y realismo», añaden.



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