Los continuos llamamientos a la unidad de las víctimas se quedaron en una declaración de intenciones. La jornada de clausura del III Congreso Internacional de Víctimas del Terrorismo de Valencia certificó la división entre los diferentes colectivos y el alejamiento cada vez más patente de la AVT de la política antiterrorista del Ejecutivo. Sólo la declaración final conjunta maquilló los desencuentros.
La tensión acumulada durante dos días se desató en las últimas horas, coincidiendo con las intervenciones de Pilar Manjón, presidenta de la Asociación 11-M Afectados del Terrorismo, y del comisionado Gregorio Peces-Barba, los dos ponentes más alejados de la tesis de la AVT, a la que pertenecen la mayoría de los participantes.
Manjón, increpada en los pasillos por algunos de los asistentes, denunció el «problema de pluralidad» de la reunión internacional y aseguró echar en falta «voces que hablen diferente». Los directivos del congreso le replicaron que «sólo un ciego o alguien que no quiera ver puede negar» que el encuentro ha sido «muy plural».
La AVT no dejó tampoco pasar la ocasión para escenificar su desacuerdo con el alto comisionado, al que minutos antes había apoyado públicamente Manjón. Una veintena de asistentes, encabezados por la profesora de la UPV Gotzone Mora, abandonaron el pleno durante la intervención del secretario de Estado.
Una breve intervención del titular de Interior, José Antonio Alonso, clausuró el congreso. El ministro subrayó la «conducta cívica ejemplar de las víctimas, tan alejada de los sentimientos de venganza».