Si la noche del lunes fue un sobresalto para los miles de vecinos de Santutxu que vieron cómo el agua anegaba sus garajes, destapaba alcantarillas y agrietaba las aceras por el reventón de una tubería; la mañana de ayer no les fue mucho mejor. Muchos de ellos se levantaron sin agua caliente ni calefacción al verse afectados los sistemas centrales de varios edificios.
La calle Luis Luciano Bonaparte lucía un socavón y los efectos de la inundación todavía eran visibles en bajos y parkings. Las bombas de achique y las escobas trajinaban a destajo para limpiar los sótanos. «Me estoy pegando una paliza que no veas llenando cubos», suspiraba resignado el encargado del mantenimiento de uno de los garajes afectados sin poder apartar la mirada de su alrededor.
El agua había alcanzado cada rincón de sus tres plantas con capacidad para más de 700 vehículos. Multitud de vecinos acudieron a por sus turismos. Mientras algunos no se atrevían a sacarlos del parking, otros lo hacían «por si la cosa empeoraba». Múltiples agujeros en las húmedas paredes y pedazos de suelo fuera de su lugar eran sólo el aperititivo para los inquilinos de los cuatro bloques que componen la plaza arquitecto Ricardo Bastida. «Es una faena que tengamos que pintar y reasfaltar todo de nuevo, pero peor es que llevemos todo el día sin calefacción ni agua caliente», se lamentaba José Luis de las Heras, presidente de la comunidad de vecinos.
El calentador situado en la última planta del garaje había quedado inutilizado por una inundación que parecía no tener fin, ya que el agua continuó brotando con fuerza todo el día. «Como siga así por la noche, habrá que hacer guardias», se lamentaba el representante de los 500 vecinos afectados. A fin de aliviar la situación, los residentes recurrieron a los servicios de una empresa de mantenimiento que pasó todo el día haciendo uso de sus bombas de achique. «El Ayuntamiento pasa de todo olímpicamente. Hemos enviado un escrito esta mañana para comunicarles los primeros daños, pero deberían haber venido aquí para ayudarnos», criticaba de las Heras.
Sobre las seis de la tarde lograron restablecer la calefacción. Sin embargo, calculaban que la bomba de agua caliente no estaría reparada hasta hoy.
Tubería antigua
Fuentes del Servicio de Aguas del Ayuntamiento aseguraron que no les constaba que hubiese residentes en esa situación, pero que correrán con los gastos de los arreglos necesarios cuando se realice el peritaje pertinente. Además, señalaban que no habían acudido por una cuestión de pragmatismo. «Una empresa privada actúa con más rapidez en estos casos», zanjaron.
Los técnicos municipales, que consiguieron restablecer el suministro de agua general a las diez de la mañana de ayer, achacaron la rotura de la tubería de 400 milímetros a su antigüedad, ya que contaba más de 70 años.