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Miércoles, 15 de febrero de 2006
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SOCIEDAD
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Mi vida pegado a una bolsa
Las personas sometidas a operaciones para facilitar la expulsión de los residuos orgánicos piden a Sanidad una mejor atención que incluya terapia psicológica
Fernando Fernández Tapia, Eloisa Ernaiz, Yolanda De la Hoz, Silvia Gómez y Fernando Paniagua. / B. AGUDO
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Tenía sólo 16 años cuando le extirparon la parte final de su aparato digestivo y le pegaron al abdomen una bolsa, un dispositivo especial para facilitar la expulsión de las heces y la orina. «Imagínate el impacto de algo así en un adolescente. No estamos preparados para afrontar un cambio corporal de esta magnitud a ninguna edad. Te miras al espejo cuando sales de la ducha desnudo y lo tienes ahí puesto, colgando de ti. Si existiera la posibilidad de operarse para quitarse la bolsa, aún a riesgo de quedarnos tal como estamos ahora, el 90%de nosotros lo aceptaría. A nadie le apetece vivir así».

Fernando Paniagua, bilbaíno de 39 años, lleva la mayor parte de su vida, más de dos décadas, ostomizado. Una colitis ulcerosa obligó al equipo médico que le intervino entonces a anular parte de su aparato excretor y a sustituirlo por un dispositivo especial donde se almacenan los residuos. Después de tanto tiempo juntos, ya se ha acostumbrado a renovar su particular zurrón cada día y ha asumido que su cuerpo es sensiblemente distinto al de los demás.

Pero se rebela. Porque para él, las relaciones afectivas resultan más difíciles que para el resto. «Este es un problema de salud que aparece cada vez en edades más tempranas, pero no es lo mismo que te ocurra cuando tienes una pareja estable, que te quiere de verdad, que si no la tienes. Una noche puedes ocultar tu bolsa con un parche y decir a tu pareja que te han operado. Hay formas de disimularlo. El problema se plantea cuando esa persona despierta en ti cierto interés y quieres algo más. Esto, quieras o no, te afecta en las relaciones de pareja, en tu trabajo, en tu vida».

«Se olvidan de ti»

Paniagua es uno de los 3.000 vascos y 60.000 españoles que deben afrontar su rutina diaria con una ostomía. La intervención está considerada como una solución extrema en el tratamiento de diferentes patologías, como la colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn, y sirve para evitar mayores complicaciones. Los afectados del País Vasco agrupados en torno a la asociación Argia ofrecieron ayer una rueda de prensa en Bilbao para pedir a la Administración sanitaria una mejor cobertura de su enfermedad. «Los cirujanos se olvidan de ti en cuanto sales del hospital, en el momento en que necesitas más cuidados médicos y psicológicos», defiende el presidente de la asociación, Fernando Fernández Tapia. «El estoma -que es como se llama esa bolsa- te provoca multitud de problemas que no se solucionan con la entrega de un simple folleto informativo», se queja Eloisa Ernaiz, de 63 años.

«Los problemas psicológicos -en muchos casos acompañados de disfunciones sexuales- afectan más a los jóvenes», dice la mujer. Silvia Gómez tiene 30 años y, en cierto modo, ha sido una afortunada. La enfermedad le arrebató el trabajo, pero no pudo con su pareja. «Él dice que me quiere igual, con bolsa o sin ella». Su operación se practicó en agosto. Ayer, 14 de febrero, seguían unidos.

Más información

Asociación de Ostomizados Argia

Caserío Landáburu, 9 -2º Dpto 2 48004 BILBAO. 94 412 99 21

avoiargia@euskalnet.net

f.apezteguia@diario-elcorreo.com



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