El Correo Digital
Viernes, 17 de febrero de 2006
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GUIPÚZCOA
Roberto Olabe no gana para disgustos. Entre las discutibles decisiones arbitrales y, sobre todo, entre las lesiones y los malos resultados, su estancia en el Eibar está resultando de lo más convulsa. Indudablemente, las actuaciones de los árbitros preocupan y más si resultan determinantes en el marcador final, pero la plaga de dolencias que están afectando a la plantilla mantiene en vilo al cuerpo técnico, que tiene que hacer encajes de bolillos a la hora de confeccionar una convocatoria.
El recuerdo del 36-38 acontecido la temporada anterior en el polideportivo de Ipurúa entre el Arrate y el Barcelona, tras 60 minutos de emociones y un balonmano espectacular, invita a que el aficionado de Eibar y el entorno repita experiencia acudiendo al pabellón este domingo (17.00 horas). Lo sucedido entonces también sirve de toque de atención para el flamante visitante, vigente campeón de Europa y líder de la Liga Allianz Asobal, habiendo dejado de sumar apenas dos puntos (en Pamplona), que no se fía de los albiazules a pesar de su teórica superioridad.
Los números del Nástic de Tarragona, que mañana visita Ipurúa (19.00 horas), sencillamente asustan. El conjunto catalán es el mejor de la categoría a domicilio, y además está en plena racha, ya que se ha impuesto en sus últimos cinco desplazamientos consecutivos. En total, el Nástic ha logrado 7 victorias, o sea 21 puntos, a domicilio, sólo dos menos de los que ha conseguido el Eibar hasta ahora en toda la temporada.

Vocento