A entrenador depuesto, entrenador puesto. El Alavés tendrá en cuestión de horas un nuevo inquilino en su banquillo. De nuevo, Dmitry Piterman echa mano de una persona de su entorno, de su confianza, para entregarle la dirección técnica colegiada del equipo con la misión de mantenerle alejado de las posiciones de descenso.
El elegido por el presidente albiazul es Mario Luna, un argentino nacionalizado español que ya trabajaba para el Alavés desde el comienzo de esta temporada. Aunque desconocido para la afición vitoriana, él era hasta hace poco el responsable del sistema de fotografía digital que aplicaba el club en los partidos de Liga. Su tarea consistía en captar imágenes de distintas situaciones del juego para transmitirlas por ordenador desde la grada al banquillo. También, por su condición de sudamericano y conocedor de ese fútbol, realizó gestiones y seguimiento de jugadores para la entidad de Mendizorroza.
Piterman conoce a Mario Luna de su anterior etapa en Santander. El que se perfila como nuevo entrenador del Alavés, el cuarto desde que arrancó la campaña, perteneció durante años al organigrama técnico del Racing. Fue ayudante de Gustavo Benítez cuando éste preparó al plantel santanderino. Después de su marcha, Luna se mantuvo en El Sardinero desarrollando distintas facetas técnicas.
Su última ocupación en el fútbol español se ubica en el Granada, del que fue director deportivo por unos meses, en 2004, cargo del que fue despedido por un cambio en la presidencia de la entidad andaluza. A Granada llegó desde los Emiratos Árabes, donde preparó a un equipo con anterioridad.
Negociación
El Alavés espera cerrar hoy el acuerdo con Mario Luna, poseedor del título de entrenador nacional y facultado, por tanto, para dirigir a un equipo profesional. Queda concretar el contrato y firmarlo. Piterman pretende que el nuevo responsable se siente con él en el banquillo del Santiago Bernabéu.
Anoche, Luna viajaba a Vitoria para reunirse esta mañana con el presidente. Piterman, durante la rueda de prensa que anunció la salida de Oliva, evitó dar el nombre del futuro entrenador del Alavés, pero sí negó que fuera Chuchi Cos u otro técnico de la casa albiazul, como podía ser el responable del filial, Julio Bañuelos. Se justificó diciendo que ninguno de ellos soportaría la presión mediática a la que está sujeta ahora el primer equipo de Mendizorroza.