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Viernes, 17 de febrero de 2006
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POLÍTICA
POLÍTICA
Un guión escrito en 2003
La banda ya teorizó hace tres años sobre cómo declarar la tregua y las condiciones para hacerlo
Destrozos causados por la bomba de ETA en Urdax. / REUTERS
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EL GUIÓN DEL ZUTABE EL GUIÓN DEL ZUTABE
Magnicidios: ETA escribió en 2003 que era necesario intentar un magnicidio. En 2005 se detuvo a un etarra que en abril de ese año se había desplazado a Mallorca para intentar matar al rey Juan Carlos I.

Treguas parciales: La banda aseguró que se podían decretar cierres parciales de frentes en función de sus intereses. En 2004 decretó una tregua para Cataluña y en junio de 2005, para cargos electos del PP y el PSE.

Atentados: Los etarras afirmaron en abril de 2003 que era necesario actuar contra las FSE en Navarra para «acabar con la impunidad policial». En mayo de ese año asesinaron a dos agentes del Cuerpo Nacional de Policía en Sangüesa.

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ETA teorizó en 2003 sobre cómo y cuándo declarar una tregua. En esas fechas, la banda estaba sumergida en un debate sobre la utilidad de la violencia así como sobre la futura orientación de sus atentados. Sus reflexiones se sintetizaron en el zutabe 100, documento que se convirtió en doctrina y que, analizado desde la perspectiva del paso del tiempo, se revela como el guión que los etarras siguen desde entonces.

Todos sus movimientos, como la tregua parcial declarada en Cataluña o la decisión de no atentar contra cargos electos, aparecen detallados en el texto. Pero también se insinúan atentados como el registrado en Navarra en 2003 -cuando asesinó a dos policías en Sangüesa con una bomba lapa-, o los intentos de matar al Rey en abril de 2005.

A la luz de los actuales movimientos políticos cobra importancia el hecho de que en 2003 la banda ya decidiese crear un frente de negociación, en ese momento inexistente. «Es necesario reestructurar y reforzar el aparato de negociación. Por ejemplo, no existen las conversaciones de Santo Domingo», escriben en el zutabe 100 en referencia a la rama de interlocución de la banda que estuvo operativa en la isla caribeña hasta 1997. «Sabiendo que la lucha armada se solucionará mediante el diálogo y el consenso, es necesario dedicar a este campo una dedicación concreta y permanente», añaden. El texto fue escrito cuando José Antonio Urrutikoetxea, 'Josu Ternera', ya había huido a Francia para no ser procesado por un atentado en Zaragoza. Su papel se considera clave en todos los procesos de negociación recientes y fue uno de los terroristas que se reunió con Carod Rovira antes del cese de atentados en Cataluña.

La tregua es definida en el zutabe 100 cómo «un instrumento político y militar que tiene ETA a su disposición para utilizar a su antojo. Siempre como impulsor, ayuda o consecuencia de un proceso», aseguran en un intento de dejar claro que la banda quiere dirigir todas las fases de un proceso. «Esta opción (la tregua) siempre estará en manos de la organización, sin que otros tengan la opción de reducirla, quitarla u obligarla», afirman.

Negociar con atentados

La banda también se esfuerza en dejar claro que existe una diferencia entre «el frente de negociación, el alto el fuego y la iniciativa». La 'iniciativa' a la que se refiere ETA es una propuesta de diálogo que tenga en cuenta «la llave para la solución del conflicto: la autodeterminación y la territorialidad». Los etarras escribieron en 2003 que, tras el fracaso de Lizarra y posteriores movimientos como el plan Ibarretxe, se habían quedado sin una oferta política y debían renovar el esquema que había imperado hasta ese fecha: la denominada Alternativa Democrática. Esta idea prefigura la oferta de Anoeta -basada en la negociación con dos mesas: una entre ETA-Gobierno y otra con partidos vascos- presentada por Batasuna en 2005 y que ya ha sido asumida por la banda.

ETA añade que el diálogo político, la tregua y los contactos con el Gobierno «son cosas distintas, aunque pueden influenciarse recíprocamente». Con esta reflexión, la banda quiere dejar claro que intentará hablar con el Gobierno sin dejar de atentar y , al mismo tiempo, impulsar un diálogo con los partidos sin tener en cuenta un hipotético alto el fuego. Su intención es ajustar sus pasos en función de la táctica de cada momento y evitar «la confusión» que, en su opinión, se trasladó durante la época de Lizarra. Los etarras concluyen: «el uso del alto el fuego ha de ser muy cuidado, ya que hasta ahora ha señalado los momentos más importantes del proceso de liberación».



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