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Viernes, 17 de febrero de 2006
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SOCIEDAD
JOSÉ GUIMÓN, PSIQUIATRA
«Una de cada cien personas que usted conoce se suicidará»
«Lo del 'perro ladrador' es un mito: todos los que ponen fin a sus días advierten de sus intenciones»
José Guimón, en su consulta de Bilbao. / FERNANDO GÓMEZ
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EL PERSONAJE

EL PERSONAJE
Nacido en Bilbao en 1943, es catedrático de Psiquiatría de la Facultad de Medicina del País Vasco.

Entre 1993 y 2003 fue también catedrático de Psiquiatría de la Facultad de Medicina de Ginebra.

Colabora con la Organización Mundial de la Salud y desde 1976 con la Universidad de Nueva York.

Autor de 200 artículos y más de 30 libros, editados en varios idiomas.

Casado, con dos hijos.

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El suicidio, enfermizo o simplemente deseado, es una tendencia al alza en la sociedad occidental. Una de cada diez personas se plantea en algún momento de su existencia la posibilidad de quitarse de en medio para salir de una situación que le angustia. Para acelerar un final anunciado o para olvidar un amor que se extinguió.

El hospital vizcaíno de San Juan de Dios es el único del País Vasco que ofrece, a través de la empresa Avances Médicos, un programa de prevención del suicidio, a cuyo frente figura el psiquiatra José Guimón. El experto asegura que los médicos de cabecera pueden desempeñar un papel muy importante en la detección de tendencias suicidas. Por eso, la Fundación de Estudios Sanitarios le invitó ayer a dar una conferencia en Bilbao para profesionales de la Atención Primaria.

-¿Qué puede hacer un médico de ambulatorio para evitar un suicidio?

-Es importante que sepa enfrentarse al problema porque actitudes como intentos y pensamientos suicidas son muy frecuentes, pero no resultan fáciles de apreciar. El paciente siempre las oculta.

-¿Cómo puede detectarse una actitud suicida? Nadie acude a su médico y le dice 'mire, que estoy pensando en quitarme la vida'.

-Normalmente no ocurre así, pero sí podemos encontrarnos con que nos hablen de una depresión, de una tristeza prolongada. Podemos ver un consumo crónico de alcohol, la reciente pérdida de un ser querido, una enfermedad grave o degenerativa... El médico, ahí, sabe que debe estar alerta. También hay que vigilar conductas que son indirectamente reveladoras de suicidio. Nosotros las llamamos equivalentes a suicidas.

-¿A qué se refiere?

-Hay gente que tiene muchos accidentes de coche o practica deportes de riesgo como parapente y esquí y sufre muchos traumatismos. Este tipo de conductas pueden corresponderse con un perfil suicida, incluso sin que la persona sea consciente de ello, como ocurre con la anorexia.

-¿Cada vez hay más suicidios?

-Parece que sí. Las estadísticas revelan que las mujeres lo intentan más que los hombres, pero los varones tienen más éxito.

«No van de farol»

-Dicen que la posibilidad de suicidarse ronda por la cabeza de una de cada diez personas a lo largo de su vida. ¿Le parece exagerado?

-No, porque es así. Son muchos, pero no todos lo llevarán a cabo. Ahora bien: de cada cien personas que usted conoce, una se suicidará. Suelo decírselo a mis alumnos: sois cien, uno de vosotros acabará quitándose la vida.

-¿A qué se debe esta moda?

-No diría tanto, pero sí, es una tendencia al alza en todo el mundo. El mejor modo de tratar a un suicida es preguntándole abiertamente sobre sus intenciones, sin rodeos.

-¿El médico debe preguntar a su paciente si se propone suicidarse?

-Hay muchos mitos falsos en torno a esta cuestión. La gente, por ejemplo, siempre ha dicho aquello de 'perro ladrador, poco mordedor'. Pues es al contrario: todas las personas que se quitan la vida lo han hablado antes y muchos de los que amenazan con hacerlo, lo hacen. No van de farol.

-Los familiares que le escuchen tienen que quedarse de piedra.

-Se quedan como diciendo 'cómo le pregunta usted esto cara a cara'. Mire, les digo. Si no tienen intenciones de hacerlo, dirán que no. Si dicen que sí, es el momento de actuar. Lo que no haces nunca es inducir una idea. A veces se dice '¿bah!, es una persona histérica. Con sus amenazas sólo quiere asustarnos para obtener un beneficio'. Pues bien: la experiencia demuestra que muchos de ellos acaban cumpliendo su palabra.

-¿Cuál es la peor edad?

-Las primeras tentativas se producen entre los 15 y 24 años en las mujeres y algo después en los hombres, entre los 25 y 34. El médico de cabecera debería vigilar a los mayores de 48 que presenten problemas de alcoholismo y todo lo que ya hemos dicho.

-Un caso práctico: Uno intenta suicidarse, le atienden en Urgencias y luego, ¿se va a casa con su problema?

-Habría que ingresarle, tratar su ansiedad y darle asistencia emocional. Hablar con él, que ventile sus problemas con permisividad, nunca con mensajes de crítica, ni autoritarismo, sino escuchándole.

-¿Cuánto tiempo dura una terapia?

-Depende de la causa. Un desengaño amoroso puede superarse en tres días o en un mes. Pero bueno, lo normal es que se prolongue entre 24 horas y quince días.

-Y después del tratamiento, ¿podría volver a repetirlo?

-Si se trata inadecuadamente, sí. El problema de los servicios de Urgencias es que están tan saturados que les mandan a casa sin evaluación psiquiátrica. El 40% de ellos volverá a intentarlo.



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