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Viernes, 17 de febrero de 2006
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Moratinos acude hoy al Vaticano con la incógnita de si será recibido por Benedicto XVI
La Santa Sede ha rechazado la petición oficial del Gobierno español, pese a que el Papa se ha entrevistado en un mes con Aznar y Rajoy
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El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, ha llegado a Roma con la intención de mejorar las relaciones con el Vaticano, pero lo cierto es que hoy entra en el palacio apostólico sin que, oficialmente, el programa contemple una audiencia con el Papa, y eso que la ha pedido. Cabe la posibilidad de que Benedicto XVI acepte un encuentro en el último momento, pero ayer sólo estaba previsto que Moratinos se reuniera con el secretario de Estado, Angelo Sodano, y el denominado 'ministro' de Asuntos Exteriores del Vaticano, Giovanni Lajolo.

El Ejecutivo español ha solicitado una recepción con el pontífice, pero la Secretaría de Estado de la Santa Sede rechazó la solicitud el pasado día 9 con el argumento de que normalmente el Papa sólo se encuentra a jefes de estado, primeros ministros y presidentes de gobierno. Es verdad que Ratzinger sólo ha concedido audiencia a un ministro de Asuntos Exteriores, el de Irak, el pasado mes de agosto, pero no hay que ser un lince de la diplomacia para captar el mensaje cuando se sabe que ha recibido en el último mes de forma privada al ex-presidente José María Aznar y al presidente del PP, Mariano Rajoy. También ha recibido, por ejemplo, a tres ministros presidentes de 'lander' alemanes. Ni José Luis Rodríguez Zapatero, que se reunió en dos ocasiones con Juan Pablo II, ni ningún miembro de su equipo se ha entrevistado hasta ahora con Ratzinger, elegido hace 10 meses.

«Mejorar las relaciones»

Dentro del mal momento que viven las relaciones entre el Gobierno español y la Iglesia, el único contacto entre el Ejecutivo y el Vaticano fue la fugaz visita que la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, realizó en noviembre. Sin anuncio oficial previo y de incógnito, De la Vega viajó a Roma en uno de los momentos de máxima tensión con la Iglesia española, dos días antes de la manifestación contra la reforma educativa apoyada por la Conferencia Episcopal. La vicepresidenta, que también se encontró con Sodano y Lajolo, afirmó luego que habían hablado de «alta política», aunque trascendió que había trasladado al Vaticano el malestar por la actitud de los obispos españoles. Este nuevo encuentro ha seguido un cauce más normal, pero la frialdad del Vaticano indica que sigue marcado por el desentendimiento de Zapatero con la Iglesia española.

El Gobierno hizo un gesto de acercamiento la semana pasada con la designación del alcalde de La Coruña, Francisco Vázquez, católico practicante, como nuevo embajador ante la Santa Sede. El propio Zapatero declaró que el objetivo de esta decisión era «intentar mejorar las relaciones» con el Vaticano. En su visita, Moratinos abordará las relaciones entre ambos estados, la financiación de la Iglesia y la próxima visita del Papa a Valencia el 8 y 9 de julio.



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