La teoría, en todas las novelas y películas, dice que si viajas al pasado, no debes tocar nada porque cualquier cambio podría alterar el discurrir del tiempo. José Carlos Somoza ha ido un poco más allá: sólo ver también podría resultar peligroso. «¿De qué manera ser meros espectadores de lo que ya ha ocurrido puede ser una amenaza?», se pregunta el escritor cubano afincado en España. La respuesta, en 'Zigzag', su última novela.
Los protagonistas de esta ficción sobre la ciencia, los caminos por los que transita y los peligros que entraña no tocan nada. Ni tan siquiera han viajado en el tiempo. «Tenía claro cuando empecé a escribir que viajar al pasado era imposible. Lo dicen los físicos», señala el autor de 'La caverna de las ideas', 'Dafne desvanecida' y 'Silencio de Blanca', con el que ganó el Premio La Sonrisa Vertical en 1996. «Pero podían inventar un sistema que les permitiera ver los hechos pasados, esa parte que es como el paraíso perdido, terreno vedado».
Toda la esperanza inicial -ver a los dinosaurios, a Jesucristo o a Napoleón- se vuelve desgracia. «Esa posibilidad va a interferir en su vida presente». Y los personajes acabarán perdiendo el juicio, como el propio Somoza cuando empezó a elucubrar «que podía escribir sobre física cuántica». Pero tenía que adentrarse en la materia, «porque la física trata de explicar toda la realidad, y yo creo que puede».
La ciencia ocupa un lugar destacado en la trama de una intriga con un punto de cine gore -«es muy cinematográfica», reconoce el autor-. «Parece mentira cómo hemos soslayado el tema científico en la literatura española. A los escritores, en teoría, nos interesan las personas, lo que hacen y lo que crean; en ese sentido, no hay nada más humano que la ciencia, ningún otro animal puede desarrollarla. ¿Qué somos sin ella?», se interroga un narrador que cree que esa parte de la realidad ha sido abandonada por los del gremio.
'Zigzag' no sólo se fija en ella y la convierte en protagonista, sino que se atreve a valorar las actuaciones en este terreno. «No todos los caminos de la ciencia deben ser recorridos. ¿Hasta qué punto es lícito es explorar todas las posibilidades?», pregunta Somoza mencionando experimentos actuales, como los que se llevan a cabo con virus letales para las guerras bacteriológicas. «¿Y si se escapan?».
También esa utilización 'defensiva' de los avances científicos está reflejada en 'Zigzag'. «A los políticos no les importaría demasiado qué ocurrió con Jesucristo, sino algo más cercano. Tratarían de encontrar la aplicación militar y defensiva. Ése es el mundo en el que vivimos», sostiene el autor.
«Cosas que contar hay, y muchas. Y mientras haya historias que contar, habrá una novela que escribir», responde Somoza a los agoreros que dicen que la narración ha muerto. «La novela no muere. El que piensa así es el que ha muerto como escritor porque no tiene nada más que narrar».