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Miércoles, 22 de febrero de 2006
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CULTURA
CRÍTICA DE CINE
Apestoso -o hediondo, si hacemos ...
TERROR. Las fuerzas del mal acosan a un grupo de jóvenes.
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Apestoso -o hediondo, si hacemos caso al título de 'Reeker'- e involuntariamente risible filme de terror, firmado por el prolífico Dave Payne e interpretado por actores de nueva hornada, con excepción del veterano Michael Ironside ('Scanners'). Un grupo de jóvenes acosados por las fuerzas del mal, aislados en un refugio siniestro, son el objeto de la furia desatada de la parca, bajo la abyecta forma del inevitable psicópata, en un conjunto plagado de truculencias y hemoglobina barata, capaz de sonrojar al más curtido frecuentador del subgénero.

Los personajes parecen de cartón-piedra a fuerza de esquematismo, faltos de una mínima autoexigencia. El monstruo aparece y desaparece como por arte de birlibirloque, resucita si hace falta y se desencarna sin más ni más. No importa la carencia de rigor argumental, ni la lógica, ni la verosimilitud de la intriga, o que el final contradiga el comienzo: lo que importa aquí es prolongar el cosquilleo pueril unos minutos más y sugerir la hipótesis de que el mal es indestructible: una maldad que se ha identificado con el deseo sexual, bien que seborreica y chapuceramente.

Como quiera que la realización es de una total incompetencia, de una estructura redundante y de la tira de secuencias gratuitas que no hacen progresar la acción, además de evidenciar un molesto tufillo videoclipero, tendremos como resultado un engendro de mucho cuidado que, sin embargo, engatusa a un público fiel. Con lo cual, está claro que tendremos asesinos en serie para rato.



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