El Correo Digital
Miércoles, 22 de febrero de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
CULTURA
CULTURA
OPINIÓN/Oportunismo
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Es verdad que el cine occidental no ha escatimado en muchas ocasiones la deformación histórica en las películas bélicas, construyendo a veces una estética parcial del honor, una versión idealizada y subjetiva de la verdad y hasta una irrealidad falsa y caprichosa sobre ese fracaso individual y colectivo que es la guerra. Véase, si no, el artificio construido por el cine en torno al general Custer, la idealización del 'killer' Patton o, incluso, la introducción de algunos episodios de la II Guerra Mundial en el terreno de la fantasía pastosa. Y por no decir nada, también, de la exaltación esquizofrénica de los valores reflejados en esas pesarosas 'máquinas de la guerra' que eran y son Stallone y Norris.

Con todo, en Occidente y en Hollywood, por lo menos, existe la libertad de expresión y la autocrítica, lo cual tiene su reflejo en un sinfín de cintas que han triunfado con la denuncia de un exceso militar sin atisbo alguno de moral, ya sea en Vietnam o en Abu Ghraib. Obviamente, no sorprende ahora que en ese ficticio conflicto de civilizaciones también se copien los peores clichés de un tipo de cine occidental en ocasiones falso y manipulado, ni tampoco que en una película turca de ramplón oportunismo bélico se invoquen los viejos demonios de la guerra de religiones y el antisemitismo.

Lo malo es, claro, que mientras en Oriente la libre expresión no es tan libre y la ironía o la crítica de la propia religión no se toleran, aquí en Occidente hasta aceptamos la libertad del que nos insulta o nos amenaza.



Vocento