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Miércoles, 22 de febrero de 2006
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DEPORTES
FÚTBOL
Henry abre la crisis del Madrid
El equipo blanco, sin físico ni juego, tendrá que buscar la proeza en Highbury para superar el gol del galo
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REAL MADRID 0 - ARSENAL 1
Real Madrid : Casillas, Cicinho, Sergio Ramos, Woodgate, Roberto Carlos, Gravesen (Baptista, m. 75) , Beckham, Guti, Zidane, Robinho (Raúl, m. 62) y Ronaldo.

Ársenal: Lehmann, Eboué, Touré, Senderos, Flamini, Hleb (Pires, m. 75) Gilberto, Cesc (Song, m. 92), Ljungberg, Reyes (Diaby, m. 80) y Henry.

Gol: 0-1. M. 46. Excepcional jugada personal de Henry.

Árbitro: Stefano Farina (Italia). Mostró amarilla a Cicinho, Cesc, Casillas, Reyes.

Incidencias: Lleno en el Bernabéu, con más de 3.000 hinchas del Arsenal.

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¿Verlo para creerlo! Un Real Madrid que presumía de vivir su mejor momento de la temporada fracasó en el primer asalto de la verdadera Champions ante un Arsenal que se presentaba en el Bernabéu mermado y decían que deprimido. Mal física y tácticamente, sin responder a plan alguno y casi sin alma, el endeble equipo español ofreció una imagen de pura impotencia ante un adversario con más vigor, presencia y fútbol, superior de cabo a rabo y con un Henry letal.

Liderados por Cesc, soberbio en el centro del campo, justo donde el Madrid fue incapaz de fabricar juego porque Guti y Zidane fueron anulados, los británicos ganaron merced a un golazo de Henry, pleno de fuerza, potencia y precisión, en el inicio de la segunda mitad. Pero tampoco los ingleses deberían estar plenamente satisfechos. Tal y como se desarrolló la noche, la mejor noticia para los de López Caro reside en que, pese a la derrota, todavía no tienen todo perdido.

El arranque fue premonitorio y de lo más inesperado. El Real Madrid se lo tomó con inusitada tranquilidad y, ni de lejos, buscó intimidar al rejuvenecido adversario, sobre todo en su improvisada zaga, donde faltaban Lauren, Campbell y Cole, casi nada. Justo lo contrario hizo el Arsenal, que se plantó con las líneas adelantadas y una notable presión arriba. Su puesta en escena fue magnífica, aunque con un pero muy gordo, la falta de gol. En apenas nueve minutos, justo lo que tardaron los blancos en endosarle tres a un tembloroso Zaragoza, los de Wenger perdonaron tres ocasiones pintiparadas ante un Madrid desnortado.

Recurre a Raúl

A partir de ahí, con Woodgate ya en los vestuarios llorando su enésima lesión, el duelo se equilibró. El Arsenal repitió su apuesta en la reanudación y, otra vez, sacó los colores al Madrid. Además, esta vez halló al gran Henry, que al minuto cogió un balón, superó a todos cuantos intentaban derribarle y cruzó lejos de Iker. Toda una exhibición.

Tan poca capacidad de reacción ofrecieron los blancos que López Caro tiró de la casta de Raúl, todavía limitado. Pero quitó a Robinho, una decisión muy discutible. No hubo forma, pero todavía hay vida... y esperanza.



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