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Miércoles, 22 de febrero de 2006
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POLÍTICA
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El Gobierno afirma que las víctimas no van a condicionar la búsqueda de la paz
El PSOE cree que está cerca el final del túnel y que ETA puede «dar un paso adelante»
ENCUENTRO. El jefe del Ejecutivo, con el presidente murciano Ramón Luis Valcárcel. / EFE
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El Gobierno tendrá en cuenta a las víctimas, pero su opinión no va a condicionar el trabajo para abrir un proceso de paz. El secretario de Estado de Comunicación sostuvo ayer que el Ejecutivo «no puede dejar» de intentar lograr el final de la violencia y rastrear las posibilidades porque las víctimas estén en desacuerdo con el diálogo con ETA y exijan su rendición.

Lo primero de todo es «el interés general», afirmó Fernando Moraleda. El Gobierno, garantizó, «va a respetar» las opiniones de las víctimas por más desfavorables que sean a la estrategia gubernamental, pero sus criterios no van a ser una rémora para «explorar las posibilidades de paz» porque es un anhelo mayoritario en la sociedad. Unas palabras en línea con la tesis expuesta por José Luis Rodríguez Zapatero, quien apuntó el domingo en 'ABC' que «humanamente» comprendía a las víctimas, pero su «responsabilidad como presidente es terminar con la violencia».

El jefe del Ejecutivo y otros miembros de su gabinete han afirmado que es una equivocación enfocar el final de la violencia a través de la dialéctica de vencedores y vencidos, como plantean el PP y la mayoría de las organizaciones de víctimas, porque, en palabras de Zapatero, lo que tiene que «vencer es la libertad, la justicia, la democracia y la paz». Una opinión similar tiene la vicepresidenta primera, quien manifestó que el debate «no debe plantearse» en términos de ganadores y perdedores.

Fuentes gubernamentales reconocen que la postura de las víctimas será uno de los principales escollos si ETA anuncia el abandono definitivo de las armas y se abre un proceso de paz porque su exigencia de que haya «rendición» y «vencidos», los terroristas, no facilitará la labor gubernamental. Con el agravante, agregan las fuentes, de que sus opiniones tienen amplio eco social y cuentan con el respaldo del PP. El Gobierno espera, no obstante, que la actitud beligerante de las víctimas se module si la organización terrorista anuncia el cese definitivo de la violencia, pero si no es así, la 'hoja de ruta' de Zapatero se aplicará sin variaciones.

Las fuentes consultadas subrayaron el hecho de que en la anterior tregua, en 1998, las víctimas no contaban con la organización y los medios de ahora, su voz tenía menor repercusión y se encontraban, además, en sintonía con el Gobierno Aznar, cuya actuación en aquel alto el fuego nunca fue puesta en tela de juicio. Al revés que ahora, que son grupos con infraestructura, su opinión tiene especial relieve y están en desacuerdo con la estrategia de Zapatero. De hecho, han convocado una manifestación para este sábado contra la política antiterrorista gubernamental.

Alfredo Pérez Rubalcaba, a su vez, dibujó un panorama alentador de la situación de ETA. «Está mal -dijo- y, por tanto, es previsible que pueda dar un paso hacia delante, que podamos ver la luz al final del túnel». A juicio del portavoz socialista, hay dos «realidades objetivas» que avalan el optimismo: los terroristas «están muy débiles», y aunque pueden matar «no les interesa»; y, por otra parte, Batasuna ejerce «una presión sobre ETA» porque quiere «entrar en la vida política». Rubalcaba también censuró al PP por intentar construir «una coartada» para denunciar que Zapatero «ha cedido» ante los terroristas.

El interpelado, Mariano Rajoy, se quejó del trato que dispensa el presidente al PP. Al hilo de la entrevista Zapatero-Llamazares, subrayó: «No puedo entender que se esté informando a todo el mundo, aunque no sé de qué, y se expulse al PP de los consensos». «Me gustaría conocer la política antiterrorista y compartirla», dijo, al tiempo que consideró «irresponsable, ridículo y vergonzoso» guardar silencio ante la actuación del Gobierno.



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