El gigante alemán E.on convulsionó ayer el sector eléctrico español al presentar una contraopa sobre el 100% de Endesa, por la que ofrece 27,5 euros por acción. Esa cifra mejora en un 29,1% la propuesta de Gas Natural, que queda así dinamitada; y, además, sería pagada íntegramente en efectivo, mientras la compañía controlada por La Caixa plantea abonar en metálico apenas un 35%. La operación, pactada con la firma española, convertiría al grupo germano en el líder mundial de la energía. Su irrupción como 'caballero blanco' -así se conoce a la empresa que acude en defensa de los gestores de otra sobre la que pesa una OPA hostil- cogió por sorpresa al Gobierno y a los mercados. El Ejecutivo no ocultó su profundo malestar por la presencia de una sociedad extranjera en una actividad «estratégica» y baraja diversas fórmulas para intentar abortar la iniciativa.
La contraopa sacudió la Bolsa, que premió a Endesa con una revalorización del 8,12% al situar sus títulos en 27,55 euros, un máximo histórico. Desde que Gas Natural hizo pública su oferta, el pasado 5 de septiembre, se han disparado un 44%. Iberdrola también avanzó un 6,19%, hasta los 26,92 euros -su nivel más alto alcanzado jamás-, ante la posibilidad de que se vea afectada por eventuales movimientos en el sector.
E.on valora Endesa en 29.100 millones, aunque rebajará el precio ofrecido si la compra se produce después de que, a primeros de julio, la eléctrica abone a sus accionistas el dividendo procedente de las plusvalías por la venta de Auna y otros activos -2,4 euros por título-. La OPA está condicionada a la consecución del 50% de las acciones, y supone una prima del 7,9% respecto al cierre de los títulos el pasado lunes.
Créditos
La compañía alemana financiará la operación mediante créditos y, en su caso, con una ampliación de capital por un máximo del 10%. Al importe pagado en efectivo hay que añadir la deuda financiera neta, las provisiones y los intereses minoritarios de la eléctrica, lo que dispara el coste de la adquisición hasta los 55.200 millones.
Si la OPA tuviera éxito, el grupo resultante se alzaría como líder mundial del sector energético, con más de 50 millones de clientes repartidos en más de treinta países y una plantilla de 107.000 empleados. Endesa será la cabecera de una nueva unidad de negocio para Europa del Sur y América Latina, con sede en Madrid, y también se potenciará en Barcelona el centro de excelencia que tiene actualmente la eléctrica, para ampliarlo a todo el grupo.
«Endesa seguirá siendo una empresa española y permanecerá intacta: ni tenemos que vender nada ni habrá recortes de plantilla», subrayó de forma tajante en Madrid el presidente y consejero delegado de la firma germana. Wulf H. Bernotat hizo hincapié en que la primera eléctrica española dispondría de una elevada independencia operativa y en que el precio planteado es «muy justo y atractivo para los accionistas».
E.on es fuerte en Europa Central y del Norte, el Reino Unido y el Oeste de Estados Unidos; mientras Endesa está en España, Francia, Italia y América Latina, con fuerte presencia en Chile. Este reparto de activos y mercados, que no produce solapamientos, pone en manos de la Comisión Europea las decisiones sobre los efectos que sobre la competencia pudiera acarrear la concentración. Será la empresa germana la encargada de remitir los datos a Bruselas. A primera vista no se perciben elementos de conflicto.
Por sorpresa
La OPA pilló por sorpresa al Gobierno, al sector y a los mercados. Ha sido lanzada justo en el momento en que, una vez superadas las barreras regulatorias, la oferta de Gas Natural está a punto de someterse a la decisión de los accionistas: la Comisión Nacional del Mercado de Valores va a aprobar mañana el folleto. La iniciativa de la empresa gasista se enfrenta ahora al obstáculo de una propuesta competidora que pone muy alto el listón económico.
Los contactos entre los administradores de Endesa y los directivos de E.on arrancaron hace tiempo, según reconoció Bernotat, quien rehusó precisar el futuro de los máximos gestores de la empresa española: su presidente, Manuel Pizarro, y su consejero delegado, Rafael Miranda. Aunque no escatimó elogios para el equipo directivo y señaló que algunos pasarán al consejo de la firma alemana.
Fue el 1 de diciembre cuando el gigante alemán empezó a explorar las posibilidades concretas de la operación. Hace dos meses y medio, por tanto, empezaron los encuentros con profesionales de Endesa «de alto y también de medio nivel», de quienes los directivos germanos obtuvieron la información necesaria para conocer la compañía y el mercado español. Esa confesión puede generar problemas a la eléctrica con los reguladores, que le han exigido pasividad tras la oferta lanzada por Gas Natural.
El Gobierno español no tuvo conocimiento de la operación hasta la tarde del pasado lunes. La canciller alemana, Angela Merkel, llamó por teléfono al presidente José Luis Rodríguez Zapatero hacia las 19.15 horas para informarle de la contraopa que iba a ser presentada de forma inmediata, según señalaron ayer fuentes oficiales. El jefe del Ejecutivo le agradeció los datos que le había transmitido y le aseguró que respetaría las reglas del mercado. Sin embargo, advirtió de que, al tratarse de un sector estratégico, la Administración estudiaría en profundidad las implicaciones de la operación.
Bernotat consideró poco probable que las autoridades españolas invoquen la 'acción de oro' para vetar la OPA. Este instrumento defensivo, que otorga al Gobierno derecho de veto en las decisiones estratégicas de empresas privatizadas, está a punto de desaparecer. El proyecto de ley se encuentra en trámite parlamentario. El presidente de E.on expresó su convicción de que el Ejecutivo «dejará que se pronuncien los accionistas de Endesa, extranjeros en más de un 50%». También apuntó que los responsables del mercado estadounidense, donde también cotiza la eléctrica española, no lo verían con buenos ojos.