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Miércoles, 22 de febrero de 2006
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asistencia social
La confidencialidad de la lista de los beneficiarios impide repartir alimentos a 7.000 vizcaínos
El Banco de Alimentos asume este año la entrega de lotes, hasta ahora en manos de Cruz Roja, pero desconoce el nombre de muchos receptores
DOS LOTES AL AÑO. Voluntarios de Cruz Roja ayudan a cargar los paquetes a una familia en una imagen de archivo. / FERNANDO GÓMEZ
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El Banco de Alimentos de Vizcaya se enfrenta a serios problemas para repartir este año 600 toneladas de comida procedentes de la Unión Europea entre las 20.000 personas sin recursos censadas en el territorio -7.000 más que en 2005-. El 7 de marzo, esta fundación recibirá por primera vez los convoyes con esos excedentes, pero carece de las listas con las identidades de un tercio de sus receptores. Cruz Roja, que hasta ahora atendía este reparto en toda España, argumenta que la Ley de Protección de Datos le impide facilitar información «confidencial» sobre esos beneficiarios.

Tras 19 años al frente del programa 'Alimentos para la solidaridad' en Vizcaya, la organización humanitaria guarda una extensa relación de 13.000 personas necesitadas. Gran parte de esos datos la recabó en los servicios sociales de los ayuntamientos, pero sus responsables provinciales precisan que «luego hicimos un registro propio, porque la legislación prohíbe dar datos personales». Nunca tuvieron dificultades para actualizar los listados, ya que el mismo beneficiario justificaba su estado en la sede de la organización. El problema ha surgido al abandonar Cruz Roja el reparto. El Fondo Español de Garantía Agraria ha firmado este año un convenio para trasladar esta labor al Banco de Alimentos que, sin embargo, carece de los datos necesarios.

El presidente de esta fundación en Vizcaya, Enrique García de la Peña, explicó ayer que el Departamento de Agricultura del Gobierno vasco le encargó la campaña en enero. «Nos entregó un informe con 100 entidades beneficiarias que incluía la identidad de 5.000 personas, pero había otras 8.000 que no sabíamos quiénes eran», remarcó. El Banco de Alimentos pidió ayuda a Cruz Roja, cuya directiva se escudó en la confidencialidad que exige la ley para no facilitar los listados. García de La Peña solicitó entonces, «al menos», el nombre de los ayuntamientos en los que desarrolló la campaña el año pasado y, ante la falta respuesta, inició una investigación por su cuenta. «Ya hemos dado con 1.000 beneficiarios gracias a los servicios sociales municipales, que se ponen en contacto con estas personas», señaló.

Llamada a los afectados

Para dar con el resto de perceptores, el Banco de Alimentos no ha encontrado más salida que realizar una convocatoria pública. «Los que lean estas líneas deben ir a las oficinas de Cruz Roja y exigirle que nos hagan llegar sus datos personales y los de sus familiares para que podamos entregarles los lotes de comida», explicó. El presidente de la fundación lamentó el haber tenido que recurrir a este llamamiento ya que, según explicó, «los responsables de Cruz Roja podrían haber solicitado una autorización a los beneficiarios desconocidos y, de este modo, facilitarnos mucho el trabajo».

El programa 'Alimentos para la Solidaridad' se inició tras la ola de frío que asoló el continente en 1986. Para paliar sus efectos las instituciones decidieron distribuir comida excedentaria de la UE entre la población más necesitada.



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