 REGATE. Ronaldinho supera a varios rivales en el partido disputado ayer. / EFE
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| LAS CLAVES |
Expulsión de Del Horno
El bilbaíno chocó de forma aparatosa contra Messi y dejó a su equipo en inferioridad cuando aún no había concluido la primera parte.
Seriedad del Barça
Con la dolorosa experiencia del año pasado muy presente, el Barcelona afrontó el encuentro olvidándose de las florituras.
Entrada de Larsson
El sueco fue el detonante del mejor juego azulgrana. Su dinamismo abrió huecos en al defensa del Chelsea y acabó por tumbarla. Chelsea: Ferreira, Carvalho, Terry, Del Horno, Makelele, Gudjohnsen, Lampard, Cole (Geremi, m.40), Robben (Wright-Phillips, m.78) y Crespo (Drogba, m.46).
Barcelona: Valdés; Oleguer, Puyol, Márquez, Van Bronckhorst (Sylvinho, m.69), Edmilson, Deco (Iniesta, m.85), Motta (Larsson, m.66), Messi, Ronaldinho y Eto'o.
Goles: 1-0 M.58 Motta, en propia puerta; 1-1 M.70 Terry, en propia puerta; 1-2 M.79 Eto'o.
Árbitro: Terje Hauge (Noruega). Amonestó a Puyol e Iniesta y expulsó a Del Horn( minuto 37).
Incidencias: 39.251 espectadores. |
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El Barça golpeó primero en su soñada revancha ante el Chelsea al imponerse al conjunto inglés por 1-2 en la ida de octavos de final de la Liga de Campeones. Los azulgrana aprovecharon la expulsión de Del Horno en la primera mitad para consumar la primera derrota de Jose Mourinho en Stamford Bridge desde que dirige al conjunto inglés. Un campo impropio de un enfrentamiento espectacular. Fuese o no maniobra de Mourinho, el embarrado escenario desmerecía la envergadura del duelo. Rijkaard aterrizó con la lección aprendida. No valía la pena arriesgar con el Camp Nou esperando la vuelta.
La estrella fue Messi. Entre el argentino y su compañero Deco comandaron el ataque azulgrana. Al primer disparo de Messi le prosiguieron dos de sus internadas malogradas por Ronaldinho. El Chelsea estaba entregado a su causa. Makelele aparecía por todas partes mientras Lampard estaba apagado gracias a la buena labor del mediocampo azulgrana. La presencia de Motta ofrecía un plus de control.
Todo parecía caminar por los derroteros previstos. Todo para el Barça, porque Del Horno era expulsado al filo del descanso tras reiterar su indefensión ante Messi. El árbitro erró en la forma pero no en el fondo. El lateral debía ser expulsado por doble amonestación ya que cinco minutos antes de la acción que le costó la roja directa ya había propinado una dura patada al argentino.
Arma de doble filo
La decisión del noruego enrabietó a Stamford Bridge. El Barça debía templar los nervios. Tras el penalti obviado por mano de Geremi al filo del descanso, Robben inició la segunda mitad con un peligroso remate cruzado.
Con la inferioridad, el Chelsea agudizó su apuesta británica esperando aliarse con la fortuna. Y lo consiguió casi sin despeinarse. Enésimo centro de Lampard, error de Valdés y gol en propia puerta de Motta.
Al Barça le faltaba agresividad. La superioridad numérica le había perjudicado de forma absurda. Pero esta vez la fortuna quiso ser justa. Después de que Rijkaard arriesgase con la puesta en escena de Larsson, Terry desvió una falta botada por Ronaldinho. Regalo por regalo y empate.
El tanto atemperó a los azulgrana. El Barça vio la victoria ante un Chelsea rendido. Terry se erigió en el héroe local salvando dos goles a puerta vacía. Antes, Messi dibujó una parábola mágica rechazada por la cruceta.
Tras una andanada de Drogba desviada por Valdés, el Barça aprovechó un córner inglés para entrelazar una rápida contra culminada por un testarazo de Samuel Eto'o. La primera aparición del camerunés vestía la eliminatoria de color azulgrana. El Camp Nou dictará sentencia el 7 de marzo.