Las cosas de palacio van despacio, sobre todo cuando tienen que ver con que un jugador serbio pueda abandonar su país para alistarse en un equipo extranjero. Cuando se creía que todo estaba a punto para certificar la llegada de Sasha Stefanovic ayer a Bilbao, el jugador se vio retenido en la escala de su vuelo por un problema con el visado. Aunque las gestiones no cesaron durante todo el día, a la hora de redactarse esta información aún no existía la certeza de que el nuevo base del Lagun Aro pueda llegar hoy a su destino vizcaíno.
Las peripecias comenzaron en el mismo momento de elegir la ruta para desplazarse desde Belgrado al aeropuerto de Loiu. La compañía Alitalia adelantó al jugador que con el visado griego que portaba -el expedido cuando fichó por el Iraklis de Tesalonica- podría tener problemas para completar el viaje. Realizadas las pertinentes consultas consulares, Stefanovic recibió como respuesta que no se le podía tramitar un nuevo visado al tener ya uno operativo. La compañía Lufthansa verificó como válida la documentación mostrada por el nuevo base rojillo y emprendió el viaje tal como estaba previsto.
Realizó sin problemas el trayecto Belgrado-Frankfurt y ya en suelo alemán se topó con la desagradable e inesperada denegación del permiso para abandonar suelo alemán. El control de aduanas teutón exprimió al máximo su celo y de nada sirvieron las garantías verbales que había recibido previamente. El jugador permaneció durante el resto de la jornada de ayer en la ciudad alemana a la espera de encontrar una solución para completar su viaje a la mayor brevedad posible, dado que la intención del cuerpo técnico bilbaíno era activar su ficha para que viajara junto al resto del equipo el viernes a Madrid.
En el seno del club de La Casilla reina la prudencia, aunque se espera un desenlace inmediato que no complique más de lo necesario la actualidad deportiva.