La sueca Anja Paerson, que hasta ayer lo había ganado todo, a excepción de un oro olímpico, lo consiguió por fin en la pista de Sestriere Colle, donde se impuso en el slalom, una prueba que dominaba tras la primera manga y en la que confirmó su poderío tras la segunda. Paerson cubrió los dos recorridos trazados en la pista Giovanni A. Agnelli, en una tiempo ganador de un 1:29.04, 29 centésimas menos que la austríaca Nicole Hosp.
El bronce fue para otra austríaca, Marlies Schild, y en cuarta posición y por tanto sin medalla -lo que es noticia- se clasificó la croata Janica Kostelic. Esta es la tercera medalla para la sueca en Juegos, después de los dos bronces que ganó en la combinada y en el descenso. Es además el primer oro olímpico y el primero para el esquí femenino sueco en esta disciplina.
Natural de Taernaby
Algo debe de tener Taernaby, porque allí nació Paerson hace casi 25 años, e Ingemar Stenmark, unos años antes. Compitiendo sólo en disciplinas técnicas, Stenmark fue doble campeón olímpico -en Lake Placid'80 (EEUU)-, triple campeón mundial -con doblete en Garmisch'78 (Alemania) y en el slalom de Schladming'82 (Austria), donde ganó la plata en el gigante-, y tres veces ganador de la Copa del Mundo.
Su paisana Paerson se ha empeñado en seguir sus pasos, aunque se ha metamorfoseado de especialista técnica a todoterreno del esquí. A los 19 ya fue campeona del mundo de slalom en Sankt Anton'01 (Austria), donde también logró bronce en el gigante. Dos años después, en St.Moritz (Suiza) ganó el gigante; y el año pasado, en Bormio (Italia) revalidó el título, añadió el de supergigante y fue plata en la combinada.