El Gobierno vasco inauguró ayer un total de 140 viviendas de alquiler social situadas en la Mina del Morro de Bilbao, de las que 32 pasarán a ser de titularidad municipal. Enmarcada dentro del plan general que se desarrolla en el barrio y que incluye cerca de 1.100 pisos, esta actuación ha supuesto una inversión de 10 millones de euros y «se convierte en una referencia de cara a ofrecer una vivienda asequible y digna a través de la colaboración interinstitucional», recalcó ayer el alcalde, Iñaki Azkuna.
Los pisos, que aparecen distribuidos en cuatro portales, oscilan entre los 55 y los 75 metros cuadrados y su precio varía en función del tamaño y los ingresos del adjudicatario. Las cantidades se sitúan, en este sentido, en torno a los 80 euros mensuales de los que cuentan con un único dormitorio y los 240 que pueden alcanzar los de tres. Todos ellos bajo un contrato de cinco años prorrogables. La oferta social incluye, asimismo, trasteros y plazas de garaje vinculadas, de las que un excedente de 20 saldrán en venta libre.
La satisfacción con la que los inquilinos acogieron la noticia de que a partir de hoy pueden entrar en los pisos contrastó, no obstante, con la demora en la entrega de las llaves. Y es que las obras acumulan un retraso de dos años. Madrazo achacó este aplazamiento a la «complejidad» de los trabajos de cimentación. «Se han producido corrimientos de tierra debido a una antigua mina que no estaba documentada, lo que nos ha obligado a recalzar las zapatas», se justificó. Unas labores que, según destacó el consejero del Gobierno vasco, «garantiza la seguridad de estas viviendas en el futuro».