El Correo Digital
Viernes, 24 de febrero de 2006
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OPINIÓN
CARTAS AL DIRECTOR
No parece natural
Hace mucho, el 'aceite de colza adulterado' desencadenó una extraña enfermedad nerviosa. Posteriormente llegó el sida. Se culpó a los monos africanos. Luego aparecieron las vacas locas. Acabada la guerra de Milosevic, en Yugoslavia, se tuvieron que sacrificar millones de ovejas alimentadas con restos proteínicos de matadero. Tras la guerra del Golfo, se silenció oficialmente el mal del uranio empobrecido, que enfermó a soldados y nativos. Y durante la provocativa guerra de Irak llega la gripe aviar.

¿Es normal que la naturaleza se desequilibre tanto, sin recursos ni defensas propios? Intuyo que tales hecatombes salen de la mano del hombre. Pero no es la mano de todos los hombres; es la de unos pocos que deciden y juegan con las claves de la vida, de las sociedades, del miedo. Son los dioses-diablo de la lucha por la fuerza, los brutos incompetentes todopoderosos del mundo actual... y de siempre. Sólo falta que promocionen la contaminante energía nuclear, a falta de petróleo, para que perdamos todos, por haber querido ser tantos y tan tontos. Ante tamañas inestabilidades, y una religión más madura y racional, hasta el sensible primitivismo religioso de Oriente y Occidente quizá nos ayude y nos salve.



Vocento