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Viernes, 24 de febrero de 2006
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CULTURA
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Malick evoca el ultraje del hombre a la naturaleza
El autor de 'Malas tierras' recrea la epopeya de John Smith y Pocahontas
Colin Farrell.
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'EL NUEVO MUNDO'
Título original: 'The New World'. EE UU, 2005. Director: Terrence Malick.

Intérpretes: Colin Farrell, Q'orianka Kilcher, Christian Bale.

Página web: www.thenewworldmovie.com

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Terrence Malick rodó 'Malas tierras' y 'Días del cielo', dos obras maestras, hace ya más de un cuarto de siglo. Muchos aficionados al cine no las han visto, pero conocen la fama de genio maldito que arrastra su creador. Un hombre que huye de su público y que ha dirigido cuatro películas en 33 años. Los actores de medio mundo pagarían por actuar a sus órdenes, y algunos productores están dispuestos a financiar sus películas aunque saben que no suelen producir beneficios. ¿Qué convierte entonces al director de 'La delgada línea roja' en alguien tan especial? La respuesta sólo se encuentra en sus filmes y 'El nuevo mundo' permite averiguarlo.

La cinta narra el descubrimiento de las tierras salvajes de Norteamérica a manos de los colonos británicos que levantaron en 1607 el fuerte Jamestown, en lo que ahora es el Estado de Virginia. Allí entraron en contacto con los nativos y, tal y como cuenta la leyenda, un capitán, John Smith (Colin Farrell), se enamoró de la princesa india Pocahontas (Q'orianka Kilcher). Una historia que ya recogía Disney en su producción de dibujos animados y que ahora Malick transforma en una asombrosa película que invita a reflexionar sobre el choque entre dos civilizaciones opuestas.

No es tanto lo que cuenta, sino cómo lo cuenta. Malick se sumerge en sus personajes. Deja que la cámara mire a través de sus ojos y nos muestra sus pensamientos más íntimos a través de voces 'en off'. Los indios, expectantes, estudian a los extranjeros y los extranjeros, fascinados, se deleitan ante semejante alarde de riqueza natural. Lo hacen mientras planean, víctimas de su formación colonialista, cómo sacar partido de la situación.

El espectador sólo debe dejarse llevar. Saltar de un personaje a otro y dejarse mecer por los acontecimientos que van hilando una tragedia. Cada plano, cada detalle, tiene un sentido. La cinta, de dos horas y media, avanza despacio, pero mantiene un ritmo excelente y un gran poder evocador. Malick es un pintor de sensaciones. En 'El nuevo mundo' logra un estupendo fresco sobre una naturaleza arrebatadora ante la que el hombre sólo puede caer a sus pies o intentar ultrajarla.

Una escena resume su intención: en Inglaterra, Pocahontas contempla a un ave enjaulada que sirve como prueba del descubrimiento. Se ve a sí misma y siente pena. Malick logra filmar la poesía y, aunque esta vez no ha firmado una obra redonda, lo cierto es que emociona, aunque habrá quien se salga de la sala. Es lo que tiene este director. O aburre o enamora.



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