La aparición de modernos centros culturales va en paralelo con la transformación de la propia sociedad, lo que obliga a «diversificar la oferta para adaptarse a los públicos. Pero los nuevos espacios deben ser más acordes a su propósito y más pequeños». Es el planteamiento de Simon Wales, director de la sede de la London Symphony Orchestra, LSO St. Luke's, una iglesia del siglo XVIII rehabilitada desde 2003.
En el centro se lleva a cabo el mayor programa educativo de orquestas de Reino Unido, -LSO Discovery-, que busca fortalecer la relación con la comunidad local, «que, de otro modo, nunca habría visto a la LSO». Para ello cuenta con un auditorio principal con capacidad para 360 personas, «un espacio íntimo, que no está dirigido exclusivamente a la élite», indicó Wales. «Las orquestas del siglo XXI deben ser algo más», advirtió.
El objetivo no es otro que adecuarse a la nueva demanda. Durante la segunda jornada del congreso internacional 'Los nuevos centros culturales en Europa', que se celebra hasta hoy en el Palacio Euskalduna, de Bilbao, se presentaron distintas experiencias culturales como el Media Museum ZKM, de Karlsruhe o el ARS Electrónica Center, de Linz.
¿Cómo llegar a los nuevos públicos? «No hay una crisis de formatos clásicos sino de contenidos», señaló José Antonio Gordillo, técnico del departamento de promoción y publicidad de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, de Valencia. En su opinión es posible conseguir un equilibrio entre ocio, cultura y aprendizaje porque «una apuesta frívola te permite acceder a todo tipo de gente y ofrecerles, después, algo de calidad».