El Correo Digital
Viernes, 24 de febrero de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES

DEPORTES
TAU CERÁMICA
Angustioso reenganche
El Baskonia sufre lo indecible para arrancar el Top 16 con un triunfo en la cancha del Bamberg de la mano de un Scola imperial a pesar de sus problemas
SUPERIOR. Tiago Splitter, que dio tres asistencias, se alza con autoridad sobre Nelson. / EUROLIGA
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar
GHP BAMBERG TAU CERÁMICA -
72 77

Publicidad

Hay partidos para calibrar la profesionalidad o la grandeza de un equipo. El de anoche en Nuremberg pertenece a esa categoría. El complicado reenganche a la Euroliga -empezar el Top16 lejos del Buesa Arena representa un serio agravante- se completó en los términos más apetecibles. Aunque fue un triunfo angustioso. También un resultado vitamínico por eso de amasarse en cancha ajena y por la complejidad para lograrlo. De la mano de un Scola imperial, el 72-77 además de recargar un poquito más la batería anímica azulgrana, le coloca en la delantera del Grupo F. Desde el primer capítulo. Gran noticia. Y este mes van...

Anoche, eso sí, se agradeció que la reciente celebración de La Quinta transcurriera por el cauce de la moderación. no hubo excesos, más bien todo lo contrario. Ni tampoco nadie se regodeó con el maravilloso desenlace vivido en Madrid. Ese ascetismo le permitió al TAU afrontar con los pulmones a tope un compromiso durísimo. Ya que, durante muchos minutos, se coqueteó con el descalabro.

El día anterior, la victoria en Vilnius del CSKA Moscú, el rival mejor armado del lote, constituyó un aviso en toda regla. Sobre todo para alguien como este Baskonia, que mira sin disimulo al siguiente escalafón, los cuartos de final. Y un triunfo a domicilio, como el rubricado anoche en uno de los antiguos iconos del nacionalsocialismo, se antoja fundamental para todo aquel aspirante a superar el corte del Top16. Y este Baskonia es uno de ellos. Aparte, si el Bamberg juega siempre tan intenso dará algún disgusto.

Siempre complicado

Este estreno con final feliz se fundamentó en una cuestión mental, como casi siempre. Y es que el TAU -que pese a sus imperfecciones y vaivenes lleva un magnífico dos de dos en títulos este curso- movió a tiempo sus articulaciones con la inteligencia que exigió la abrupta cita. Al descanso, por ejemplo, caía por 34-26.

Con Luis Scola como figura, además. Por que sin él no se entendería este triunfo. Ayer mereció una salva de aplausos extra por su sobreesfuerzo. Limitado por un principio de fascitis plantar, lesión tan peligrosa como dolorosa, rogó por la mañana a su entrenador que le dejara jugar. El equipo lo agradeció. El baskonismo, aún más. Debido a que resultó fundamental para entender la victoria lograda en territorio alemán.

El caso es que este Baskonia fue un equipo de una pieza en el momento justo. Con sus muchas virtudes y defectos, pero consistente y capaz cuando el reloj acabó su cuenta atrás. El combativo Bamberg, que saltó al parqué ilusionado y lo abandonó profundamente afligido, puede dar fe de ello.

Perseveró muchísimo la escuadra germano-estadounidense ante su ruidosa afición, trabajó duro, bregó, soñó con un histórico triunfo, se encomendó a los codos de Ensminger y a la muñeca de Garret. Pero al final plegó velas frente a la mayor solidez baskonista.

Sufrir hasta el final

Aún así el TAU padeció un auténtico tormento. Aunque eso es lo de menos porque el resultado será lo único que se recuerde en cinco semanas de este encuentro. Entonces el Top 16 echará el cierre y a la Euroliga sólo le quedarán ocho supervivientes.

Al Baskonia le costó demasiado tiempo amoldarse al choque. Enfrente, fueron mucho más regulares los jugadores locales, que soñaron con el triunfo hasta el último segundo. El marcador se comprimió y estiró sin que ninguno de los dos contendientes lograra escaparse.

En ese tuya y mía se alcanzó el cuarto definitivo (50-50, minuto 30). En el TAU solo vio la luz el dúo Prigioni-Scola. Ambos dieron oxígeno a los alaveses. Delante, el anfitrión mantuvo el tipo beneficiado asímismo por el desconcertante criterio arbitral, que tan pronto castigaba el más mínimo roce como permitía usar guantes de boxeo. No se amilanaron los de Perasovic. Y ahí residió la clave. Al la formación vitoriana le tocó resolver desde la línea de tiros libres y, aunque erró más de los recomendables, fue suficiente. Sólo entonces bajó la cabeza el contrario.



Vocento