Si nos quedamos con el aspecto meramente formal, las declaraciones del secretario de estado de la Energía resultan sorprendentes. Pero, si nos arriesgamos a adivinar sus intenciones, entonces se convierten en intolerables. Antonio Fernández Segura pretende modificar la normativa que regula la actuación de la Comisión Nacional de la Energía para habilitar a dicho organismo para intervenir en la OPA de E.on y analizar sus consecuencias. Sin embargo, tratándose de quien se trata, de uno de los grandes campeones de la energía europea y mundial, está claro que el Ministerio de Industria no quiere 'analizar' nada; más bien lo que desea es 'impedir algo'. Concretamente, el triunfo de la opción alemana, que desbarata sus indisimulados planes para Endesa.
¿Qué pegas le va a encontrar la CNE a E.on? Tiene más gas que cualquier otro en España, más potencial de generación que nadie, más clientes que todos y una capacidad financiera enorme. El hecho de que sea una empresa alemana ¿plantea algún problema insalvable? Entonces, ¿por qué le han dejado a Telefónica comprar O2 y al Santander adquirir el Abbey National? ¿Por qué hemos puesto el grito en el cielo cuando al BBVA le han impedido entrar en Italia? ¿Las telecomunicaciones y la banca no son sectores estratégicos? ¿Podríamos vivir sin ellos?
Cambiar una ley sobre la marcha para una operación concreta y una vez iniada ésta, con el evidente afán de servir a los deseos del Gobierno, es simplemente, un atropello, por mucho que se disfrace la iniciativa de defensa de los intereses nacionales y por más que se cuelgue la operación del sacrosanto interés de los consumidores. Si molesta esta operación, hay que desmontarla con otra mejor. Y para eso hace falta decisión, ideas y... mucho dinero. Botín lo tiene.