El mundo económico alemán vive un ambiente de carnaval. Después de sufrir meses de angustia, escepticismo y frustración, los empresarios germanos están más optimistas que nunca y creen que ya se divisa la luz al final del largo y peligroso túnel. Al menos así lo demuestra el barómetro del Instituto IFO, que mide cada mes el clima de confianza en el mundo empresarial, que registró en febrero su nivel más alto en los últimos 15 años.
Ese indicador, basado en una encuesta realizada en 7.000 compañías representativas, ascendió hasta los 103,3 puntos este mes, frente a los 101,7 puntos registrados en enero. Un récord absoluto que supera el resultado logrado en octubre de 1991, cuando el país aun estaba embriagado por la gran fiesta de la unificación.
Impacto positivo
El resultado, que fue valorado por el presidente del instituto, Hans Werner Sinn, como el mejor ejemplo de que la economía alemana está en vías de una franca recuperación, también puede tener un impacto directo en el ánimo de los consumidores, cuya apatía a la hora de gastar es el principal freno a la recuperación.
«La recuperación gana terreno en todos los frentes» dijo Werner Sinn, al referirse a la nueva moral económica que reina en Alemania. Junto al auge de las exportaciones, la demanda interna también esta ganando en fuerza, añadió.
El inédito ambiente festivo también puede acabar con la miseria que reina en el mercado laboral, que registra más de cinco millones de parados. Según el economista del IFO Klaus Abberger, las excelentes perspectivas deben tener un impacto directo en el desempleo. «El recorte de puestos de trabajo esta condenado a parar», dijo. Según los expertos, la economía podría crecer en un 0,7% en el primer trimestre del año.