Los principales líderes políticos y religiosos instaron el miércoles repetidamente a los iraquíes a mantenerse unidos y advirtieron de que el ataque contra el templo de Samarra tenía como objetivo «incitar un conflicto interconfe- sional en el país». Ayer sus intervenciones cambiaron de cariz y el cruce de acusaciones entre chiíes y suníes fue la tónica.
La nueva ola sangrienta complica la ya difícil tarea de los dirigentes políticos de ambas comunidades para formar un Gobierno de unidad nacional tras las elecciones de diciembre de 2005, que evidenciaron una profunda ruptura entre las dos confesiones mayoritarias que conviven en Irak. De momento, el Frente de la Concordia y el Partido Islámico Iraquí, principales partidos suníes, y la Comisión de Ulemas, máxima autoridad religiosa de esta corriente, suspendieron ayer su participación en las negociaciones.
La rotura era inevitable. El principal partido político suní quiere que el actual Gabinete, de mayoría chií, se disculpe de los ataques contra sus mezquitas en represalia por el atentado de Samarra. «Esperábamos una denuncia clara por parte de la coalición sobre los ataques criminales contra templos suníes y algunas oficinas pertenecientes al Partido Islámico Iraquí, pero esto no ha ocurrido», declaró Rashid al-Azawi, de la citada formación que forma parte del Frente del Acuerdo.
Otro político suní, Salman al-Jumaili, dijo que desde su comunidad se reclama una disculpa «por la conducta de la milicia chií» y «medidas adecuadas contra ellos». «Queremos una condena clara del Gobierno, que no hizo lo suficiente ayer para controlar a esas masas enfurecidas», afirmó. «Hubo incluso un tipo de cooperación con las fuerzas de seguridad en algunos lugares al atacar nuestros lugares sagrados», aseguró.
Americanos muertos
El presidente, el kurdo Jalal Talabani, convocó para hoy a los principales líderes políticos suníes y chiíes para tomar medidas con el objetivo de evitar un conflicto confesional. «El crimen contra el mausoleo busca sembrar cizaña y guerra civil en Irak (...) Los 'takfiri' (extremistas suníes) y los 'zarqawis' (por el nombre del jefe de la red terrorista Al-Qaida en Irak) llegados del extranjero buscan provocar una guerra civil, pero nosotros debemos impedírselo», dijo ante una delegación de los jefes de las tribus de Salahedin, al norte de Bagdad.
Incluso, el jefe radical chií, Moqtada al-Sadr, ordenó a los partidarios de su 'Ejército del Mehdi' proteger las mezquitas suníes en las regiones de mayoría chií, sobre todo en Basora, según indicó un responsable de su gabinete en la ciudad santa de Nayaf.
La violencia no se limitó a los asesinatos sectarios, sino que continuó con atentados de los grupos terroristas que operan en Irak. Al menos dieciséis personas, entre ellas ocho soldados iraquíes, perdieron la vida al explotar un artefacto oculto en un carromato que se encontraba en el arcén de una carretera cercana a Baquba. Además, el Ejército estadounidense anunció la muerte de siete de sus soldados en dos incidentes ocurridos el miércoles.