ETA ha dado un paso más en las macabras medidas que está poniendo en práctica para evitar que sus atentados puedan causar víctimas mortales. Si hasta ahora estaba generalizando la colocación de carteles de «Cuidado bomba» para evitar que alguien manipule de forma accidental sus artefactos explosivos, en el ataque del pasado miércoles extremó esta precaución hasta el punto de atar el paquete a la barandilla de una escalera con una cadena para evitar que alguna persona pudiera moverlo de manera fortuita.
Según las primeras investigaciones llevadas a cabo por la Ertzaintza, los etarras conocían perfectamente los movimientos dentro de la empresa Barrenechea y Goiri, ubicada en el barrio bilbaíno de Bolueta. La Policía vasca cree que los terroristas habían examinado la zona días antes hasta descubrir la puerta de la primera planta, a la que se accede por una escalera, y que conduce a las oficinas. Los etarras, en este sentido, estaban al tanto de que esta zona se cierra alrededor de la una y media de la tarde, por lo que en el momento en el que colocasen el explosivo apenas habría gente en ese ala del edificio y que los trabajadores de la fábricas serían desalojados por otra puerta. Incluso sabían que en la zona donde iban a colocar el explosivo había una escalerilla metálica donde podrían encadenar la mochila con el explosivo.
Atar la bomba concedería a los etarras dos ventajas. La primera, evitar que los expertos en explosivos de la Policía autónoma pudiesen mover el artefacto para intentar desactivarlo. La segunda, evitar que un trabajador o cualquier persona la manipulase. Según los expertos, los activistas pusieron un cartel con la frase «cuidado bomba» pero debieron calcular que, después de que el 4 de febrero miles de personas fueran desalojadas del 'Max Center' tras descubrirse una mochila vacía con el cartel de «peligro bomba»- era factible que alguien considerase que en Barrenechea y Goiri se estaba repitiendo ese tipo de broma e intentase tocar el artefacto o mirar en su interior. La cadena evitaba que alguien desoyese la advertencia y tuviese la tentación de manipular el paquete.
Mandos de la lucha antiterrorista resaltaron además que el comando tomó más precauciones para preparar su ataque que las que adoptó en el perpetrado el 16 de febrero en la empresa Talleres Batuak de Barakaldo. En esa ocasión, los etarras anunciaron que habían colocado una bomba contra la empresa Otaduy, cuando en realidad está firma había vendido hace meses esos locales para trasladar su actividad a otra sede.
Robos en Francia
Por otra parte, los análisis llevados a cabo por la Ertzaintza revelan que en el atentado contra Barrenechea y Goiri, ETA empleó amonal. Este explosivo es mucho más potente que la cloratita que la organización terrorista ha estado utilizando en sus últimas acciones armadas. El amonal es un producto explosivo que la banda fabrica de forma artesanal en sus talleres clandestinos de Francia. En enero del año pasado un comando de la banda robó en un empresa situada a cien kilómetros de París 1.300 kilos de polvo de aluminio, uno de los material imprescindibles para fabricar este tipo de sustancia. Este asalto, que todavía no ha podido ser esclarecido, puso en evidencia que la organización estaba intentando recomponer sus arsenales.
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