Son más los españoles, el 45%, que creen necesaria la reforma de la Constitución que los que la creen inconveniente, el 35%. Un criterio que no es ampliable a las modificaciones de los estatutos; el 42% de los ciudadanos piensa que son innecesarias por un 34,9% que opina que serían pertinentes. Estas son algunas de las conclusiones del 'barómetro autonómico' del Centro de Investigaciones Sociológicas, un amplio estudio con 10.371 entrevistas en todas las comunidades y provincias de España.
Los más partidarios de la reforma constitucional son los catalanes, madrileños y vascos, y los menos, los extremeños, castellano-manchegos y castellano-leoneses. Los motivos más mencionados para justificar la conveniencia de una modificación de la Constitución son la supresión de la discriminación de la mujer en la sucesión a la Corona y las reformas de los estatutos de autonomía.
La organización territorial preferida es el Estado de las autonomías en su actual configuración; el 51,4% respalda esta fórmula, aunque un 26,3% se inclina por unas comunidades con más competencias. El 8,7% de los españoles desearía la desaparición de las autonomías, mientras que en el extremo opuesto se sitúa un 6,6% que quisiera que las comunidades pudieran independizarse. El territorio con menos espíritu autonomista es Madrid, el 14,7% de sus ciudadanos apuesta por un Estado centralista, y el que más desea una profundización del autogobierno es Cataluña, el 48% aspira a que las comunidades tengan más poder. La opción independentista sólo tiene un apoyo relevante en el País Vasco, el 29%.
A pesar de la conformidad mayoritaria con el Estado de las autonomías, existe una creencia mayoritaria de que este modelo territorial fomenta los separatismos; el 42,4% así lo piensa, frente al 30,9% que está en desacuerdo con este aserto.
El sentimiento nacional es contradictorio, de acuerdo al estudio del CIS. Apenas el 56% afirma que España es su país, una opinión muy enraizada en Murcia, el 76,5%, Andalucía, 74,3%, y Castilla-La Mancha, 73,9%. España es, sin embargo, un estado ajeno para el 13% de los vascos, el 6,1% de los navarros, y el 5,3% de los catalanes.
Aunque el sentimiento de españolidad es reconocido por poco más de la mitad de los consultados, el orgullo de ser español es mayoritario con amplitud. El 84,6% se declara muy o bastante orgulloso de serlo, un sentimiento muy amplio en Extremadura, el 96,5%, Castilla y León, 95%, Murcia, 94,7%, y Castilla-La Mancha, 94,6%, pero menos extendido en el País Vasco, 40,8%, Navarra, 66,9%, y Cataluña, 68%. Pero mayor aún es el sentimiento de ser de su comunidad, el 85,3% dice estar bastante o muy orgulloso de ser de tal o cual territorio.
Es homogénea, en cambio, la percepción de ser tan español como de la comunidad correspondiente, sobre todo en Extremadura, autonomía donde ambos sentimientos son equiparables para el 81,1% de los ciudadanos, Aragón, 71,4%, y La Rioja, 69,4%.
Gobernantes
Los gobiernos mejor valorados por los ciudadanos son los de Extremadura, el 46,2% afirma que la gestión de la Junta es buena, opinión que tienen el 46,2% de los castellano-manchegos con respecto a sus gobernantes, y el 43,5% de los baleares. Las peores notas se las llevan los gobiernos de Navarra, el 30,7% afirma que su labor es mala, un suspenso que otorgan el 22% de los madrileños a sus gobernantes, y el 21,5% de los canarios a los suyos.
El presidente de comunidad con mejor cartel es el socialista Juan Carlos Rodríguez Ibarra, el 56,2% de los extremeños dice que su gestión es buena, seguido del también socialista José María Barreda, el 51,1% de los castellano-manchegos aplauden su trabajo, el regionalista cántabro Miguel Ángel Revilla, el 45,9% aprueba su tarea, y el lehendakari Juan José Ibarretxe, el 45,5% de los vascos avala su labor. El que debería preocuparse ante la cercanía de las elecciones autonómicas son Miguel Sanz, cuya actuación es calificada de mala por el 39,5% de los navarros.