Una declaración del ex presidente del gobierno español, José María Aznar, apoyando al candidato del gobernante0PAN) de México ha causado un tremendo revuelo entre los políticos de oposición que han llegado a pedir su expulsión y ha hecho que el gobierno de ese país presentara una nota de protesta en la embajada española.
El presidente honorario del Partido Popular abandonó en la noche del martes la capital mexicana, evitándose así estar físicamente en el centro de la polémica. Llegó el lunes para asistir a la XXI Reunión de Consejeros del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM).
«Soy amigo de México y del PAN». «Deseo por el bien de México, de América Latina y de Occidente que los mexicanos avalen mayoritariamente las propuestas de futuro de Felipe Calderón y del partido que representa», afirmó Aznar.
Tanto el PAN, como su candidato a la presidencia, Felipe Calderón, sostienen que Aznar emitió una opinión personal que no viola las leyes mexicanas.
De todas formas, los legisladores de la oposición preparaban la presentación al presidente Vicente Fox de una petición de expulsión para que quede constancia como gesto político contra Aznar.
A la embajada
En la nota enviada a la embajada de España desde la Secretaría de Gobernación (ministerio de Interior), se «reconviene al ex mandatario español (José María Aznar) para la estricta observancia» de las leyes mexicanas. Según la Constitución de México, «los extranjeros no podrán inmiscuirse en los asuntos internos del país».
El especialista en derecho internacional y miembro del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, Ricardo Méndez Silva, dijo que la afirmación de Aznar fue un acto «inamistoso y torpe», donde el más perjudicado fue el propio candidato panista, por la falta de «calidad moral» del visitante, quien representa «a la más rancia derecha española».