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Domingo, 26 de febrero de 2006
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DEPORTES
TAU CERÁMICA
La maldición de Dikoudis
El excelente ala-pívot griego siempre ha visto cómo sus equipos perdían ante el Baskonia en partidos decisivos
Dikoudis y David en el partido de Liga del Buesa Arena. / EL CORREO
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Demos Dikoudis es un excelente jugador. Rebotea con instinto, no rehúye el contacto, anota e incluso se permite alguna 'frivolité' desde los 6,25 con resultados aceptables. La afición del Baskonia le conoce bien. De hecho, se ha cruzado en numerosas ocasiones con el TAU. O más que cruzado, chocado.

Desde que militaba en el AEK de Atenas como ilustre miembro de aquel ramillete de diamantes -Kakiouzis, Stefanov, Hatzis, Muursepp...- el 'cuatro' no ha tenido demasiada fortuna en sus enfrentamientos contra el TAU. Fue el autor de aquella famosa canasta fuera de tiempo que validó el ínclito Radic y que dio paso a la serie de semifinales más célebre de la edición inicial de la Euroliga. No es necesario recordar que el AEK perdió ante un Baskonia encendido. Fue la primera pedrada para Dikoudis.

Independientemente de sus éxitos de equipo, el griego fue ganando una merecida fama de excelente jugador. Emigró a España tras la diáspora de jugadores y dinero del baloncesto heleno para recalar en el Pamesa. Un rocambolesco traspaso le permitió engrosar las filas del CSKA cuado éste preparaba 'su' Final Four. Paseo triunfal en las fases previas -Baskonia incluido- hasta el primer partido de la magna cita, cuando los moscovitas debían enfrentarse al presunto 'corderito' azulgrana.

Calabazas en Moscú

El equipo de Ivanovic volteó los pronósticos y se plantó en la final dejando con un palmo de narices al CSKA, al que se le derrumbó la fiesta y la moral. Dikoudis veía cómo por segunda vez el Baskonia le privaba a él y a su equipo de glorias más elevadas.

Tercer capítulo, Copa del Rey de Madrid. Tras el desmantelamiento del CSKA, Dikoudis buscó climas más cálidos y en una voltereta del destino que cualquiera habría juzgado de imposible, el ala-pívot volvió a recalar en la 'Fonteta', donde nadie ponía en duda su calidad de jugador.

En el primer ejercicio de Ricard Casas, el Pamesa camina de tapado, como en un segundo plano. Pero 'a la chita callando' se plantó en la final de la Copa gracias a un equipo bien armado en todas sus líneas. ¿Qué pensaría Dikoudis cuando supo que el TAU sería su rival? ¿Miedo, ganas de revancha o una mezcla de todo?

Cualquier idea que girase por su cabeza dio igual, porque sus peores temores se confirmaron con el 80-85 final que proclamó al TAU campeón. Otra vez el Baskonia materializaba la ruina de sus ambiciones.

Esta tarde Dikoudis tendrá la oportunidad de resarcirse de las afrentas anteriores, aunque sólo sea levemente. Ya se sabe que para los profesionales las revanchas tienen un sabor mucho más matizado. Pero también está claro que el 'cuatro' no dejará pasar la oportunidad -si puede- de sacarse alguna espinita. Aunque sólo sea para despejarse fantasmas interiores.



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