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manifestación de la avt
Multitudinaria marcha en Madrid contra una negociación del Gobierno con ETA
La AVT convierte la manifestación de Madrid, a la que acudió la plana mayor del PP, en un alegato contra la política antiterrorista del Gabinete socialista
MULTITUDINARIA. Cabecera de la manifestación que recorrió ayer Madrid, comandada por las víctimas del terrorismo. / ÁNGEL DE ANTONIO
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Miles de personas se echaron a la calle ayer en Madrid para exigir al Gobierno que no negocie con ETA y que garantice que los terroristas no lograrán ninguna contrapartida política a cambio del cese de su actividad. La manifestación, convocada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo y apoyada por casi setenta colectivos, fue una contestación multitudinaria a la política de José Luis Rodríguez Zapatero, a quien los manifestantes tacharon de «traidor» y «mentiroso».

El presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, leyó al término de la marcha un duro manifiesto en el que afirmó que «no debemos permitir por un día más que el Gobierno se arrodille ante ETA». «Así nos los exige -subrayó- el sufrimiento de miles de familias» y «el sacrificio de las personas que día a día se juegan la vida en la comunidad autónoma vasca». Alcaraz apostilló una frase reciente de Rodríguez Zapatero y confirmó que «estamos ante el principio del fin», pero no de la banda terrorista, sino «de la impunidad de la que ETA y su entorno vienen gozando».

Alcaraz se felicitó por el «éxito» de la convocatoria, a la que se sumaron miles de ciudadanos -un millón cuatrocientos mil, según la Comunidad de Madrid, ciento diez mil, según la Delegación del Gobierno- pese al frío y la lluvia, que hizo acto de presencia 40 minutos después del comienzo. La céntrica calle Serrano, por la que transcurrió la marcha, estaba ya abarrotada a las cinco de la tarde, media hora antes de su inicio oficial. La Plaza de Colón, punto de destino y lugar de lectura del manifiesto final, aparecía también intransitable a esas horas.

Los colectivos que apoyaron la protesta partieron desde la plaza de la República Argentina tras una gran pancarta con el lema 'Por ellos, por todos... en mi nombre, no!'. La frase era casi idéntica a la empleada por los organizadores en la manifestación del pasado mes de mayo, después de aprobar el Congreso de los Diputados una moción de apoyo al diálogo con ETA si esta organización expresara su voluntad de dejar las armas. Esta vez se suprimió la palabra «negociación» y se sustituyó por puntos suspensivos.

El cambio obedece a los desmentidos del Ejecutivo sobre la existencia de una negociación efectiva con la banda. No obstante, la AVT y los grupos que la apoyan -el Foro Ermua, la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M, el Sindicato Manos Limpias, la Fundación para la Defensa de la Nación Española y la Confederación Española de Policía, entre otros- entienden que Rodríguez Zapatero ha cambiado la política antiterrorista y está dispuesto a pagar un precio político por la paz. El PP sostiene también, con insistencia, esa tesis.

De hecho, en la manifestación fue muy visible la presencia de los populares. Tras una segunda pancarta, que rezaba 'Memoria, dignidad y justicia', avanzaron el presidente del partido, Mariano Rajoy; su secretario general, Ángel Acebes; la mayor parte de sus secretarios ejecutivos; la presidenta del PP vasco, María San Gil; los ex ministros Jaime Mayor Oreja y José María Michavila y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre. Como en citas anteriores, también acudieron el ex presidente del Gobierno José María Aznar, y su esposa, Ana Botella.

«Zapatero, dimisión»

En la marcha había cientos de banderas de España, fotos de víctimas del terrorismo, carteles que reclamaban la derrota de ETA y numerosos ciudadanos que profirieron gritos contra Rodríguez Zapatero, a quien acusaron de «traidor a la patria» y de «vender» a España. En un punto figuraban varias pancartas escritas en inglés con lemas como 'Zapatero se rinde al terrorismo' o 'Nuestro primer ministro miente'. «Zapatero dimisión» y «presidente por accidente» fueron de las consignas más coreadas durante el recorrido.

Fue notable también la presencia de víctimas del terrorismo, que profirieron gritos de «no son presos, son asesinos», para mostrar su rechazo a cualquier medida que pueda beneficiar a los etarras encarcelados. La AVT logró llenar cerca de 200 autobuses para trasladar hasta Madrid a centenares de sus afiliados.

En la Plaza de Colón, donde finalizó la protesta, el presidente de la AVT leyó un manifiesto en el que rechazó cualquier clase de negociación con ETA. Francisco José Alcaraz avisó de que las víctimas «no estamos dispuestas a someternos al vergonzoso, demencial y siniestro proceso de pacificación que el Gobierno quiere vendernos 'sin vencedores ni vencidos'». «Por eso, desde aquí, decimos muy alto y muy claro 'en mi nombre, no!'», recalcó.

Alcaraz acusó al presidente del Gobierno de dedicar «sus máximos esfuerzos» a «no desagradar a Batasuna-ETA» y le recordó que, aunque la banda lleve mil días sin matar, no ha dejado de poner bombas en todo este tiempo. Por eso, pidió al Ejecutivo que «los únicos interlocutores» con ETA sean las fuerzas de seguridad del Estado y los jueces, para que los terroristas vayan a la cárcel y cumplan «íntegramente sus penas sin ningún tipo de beneficio».



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