Don Carnal y su cuadrilla han tomado este fin de semana las calles. Se han soltado la melena y han lucido identidad y atrevimiento. Entre coplas y cantares, estos tarambanas se han ocupado de los asuntos del mundo, por si podían arreglarlos, claro. Y enlaCe no iba a ser ajeno a ello. Hace una semana, pedimos a nuestros lectores que nos enviaran sus composiciones satíricas para un concurso. El ganador podría practicar su don de lengua con nueve amigos en una sidrería guipuzcoana.
Pues bien. Ya lo tenemos. Leticia Arribas y sus nueve amigas, alias 'Las Oscuritas', ya pueden ir marcando una fecha en el calendario gracias a su Pollo Muyaidín. Y es que, en este Carnaval, la gripe aviar se ha convertido en todo un referente de la canción de autor. Es decir, en el perejil de todas las salsas. Otros, los más independientes, han cambiado el plato por un zapato -por eso de guardar las formas-, y lo que se han encontrado es una calle repleta de socavones. En fin, que nunca llueve a gusto de todos.
Leticia Arribas y sus ocho amigas se estrujaron el cerebro una tarde para ver qué podían hacer estos carnavales. Además de decidir cuál sería su disfraz -«nos transformamos en la Novia Cadáver y compañía», confiesan-, dieron vuelta a medio mundo para escribir su coplilla. «Hicimos recuento de los problemas que importan, y nos pusimos a escribir». Aseguran que ha sido su primera vez, pero su ocurrencia les ha valido el reconocimiento como alumnas aventajadas de los chirigoteros de Cádiz. También confiesan que no necesitaron chuleta en el control, les valió con un muslito de pollo aliñado con especias recién traídas de Afganistán.
Los Angoleños son al Carnaval bilbaíno casi como la Marijaia a la Aste Nagusia. O al menos, eso cuentan estos villanos que han hecho del Casco Viejo su pisito de estudiantes durante el desmadre de don Carnal. Llevan cuatro años disfrazándose de lo mismo -«de coro de gospel»- y, aún así, triunfan. Su lema es el del anuncio: 'si algo funciona, ¿para qué cambiarlo?' Aunque también han hecho sus pinitos en el campo de la Ciencia. «Nos inventamos un superhéroe hace años: Sperman», confiesa divertido Rafa; es decir, Drake, el solista. Sin embargo, este año han bajado más de dos tonos. «Compusimos el chascarrillo juntos, pero no hemos salido en grupo». Ellos también se desataron.
Los componentes del grupo Vasolari de Castro llevan quince años dale que dale a la fiesta. Son unos veteranos que, además, han ganado más de un premio. Este año, por ejemplo, han sido los pregoneros. ¿La receta de tanto éxito? Una sólida amistad y los ensayos. Para su actuación de este fin de semana, se «prepararon a conciencia» durante un mes, explica Enrique Talledo. Pero como todo se lo toman con humor, ni se quejan. Ayer, además, estaban irreconocibles: al más puro estilo Madonna, se convirtieron en bailarinas. ¿Les habrá hecho falta tanto gimnasio como a la diva del pop? Ya se se sabe: 'Chicos, la fama cuesta'.
Al Carnaval de Vitoria, no le falta nada. Por tener, tiene hasta el salero andaluz de las chirigotas de la mano del Centro Andaluz Séneca. Este año, 215 de sus miembros se vistieron de pollitos y entonaron el 'mea culpa' escrito por su letrista, Paco Sevilla, que se puso a hilar fino, fino «después de Navidad», explica la secretaria, Flora Abril. «Y este año, lo hemos hecho tarde, que en otras ediciones ya estábamos pensando en la copla al volver de las vacaciones de verano», subraya. A esto se le llama moral y dedicación.
Este año, Jesús del Hoyo se ha transformado en un «malo de 'Kill Bill', un Crazy 88», en busca de Uma Thurman. Pero, al parecer, lo único que ha encontrado son «hoyos por todas partes», se ríe. «En tiempos de Carnaval hay que tomarse la vida menos en serio», explica. Y por eso, asegura que es un «buen momento para que el pueblo llano someta a examen todo aquello que le queda pendiente durante el año». Sobresaliente en actitud.
«¿Disfrazarme? ¿Uy! Yo no soy de esa generación», explica la bilbaína Marian de León. No es que no le gusten los carnavales -«me gustan los que están bien hechos»-, es que dice que lo de sacar la otra personalidad antes de que doña Cuaresma se ponga seria es «de hace poco». Así que se conforma con ver el desfile de personajes como mera espectadora. Aun así, ella no pierde el ritmo y, en unos minutos de su tiempo libre, compuso su chirigota con 'label' vasco de calidad.
Se la encontró paseando. Era un día de esos en los que Ángel Lagares decidió tomarse la vida con calma, paseando por Vitoria, y le asaltó. En un calle, así, sin más, su musa se le presentó y le dijo: ¿Me llevas a tu casa? Pues a la suya, no sabemos, pero a las de los «más de diez mil» que han apostado toda la banca a la ruleta de Etxebide parece que sí. «En veinte minutos» resolvió la papeleta. ¿Rápido? «Es que soy un enamorado del ingenio gaditano».