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Domingo, 26 de febrero de 2006
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VIZCAYA
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Bilbao se moja con el Carnaval
Miles de personas desafiaron ayer a la lluvia para disfrutar de los actos del Casco Viejo y del desfile protagonizado por los comparseros
FIESTA. En el desfile se lo pasaron en grande tanto los mayores como los pequeños. / FOTOGRAFÍAS: MITXEL ATRIO
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El contraste entre el gris del cielo que cubría ayer la capital vizcaína y el llamativo colorido de los disfraces con los que cientos de personas se echaron ayer a la calle Hurtado de Amézaga no dejaba lugar a dudas. El desfile de Carnaval había llegado un año más a Bilbao. Con veinte minutos de retraso sobre la hora prevista -las 17 horas-, la marcha organizada por Bilboko Konpartsak arrancó con una carroza sobre la que se erigía una gran reproducción de la figura del alcalde de la villa, Iñaki Azkuna.

Sentado sobre unos neumáticos y vestido con un mono que recordaba a los que suele llevar el piloto Fernando Alonso, Azkuna jugaba con un 'scalextric' que sirvió a los comparseros para parodiar la celebración de las World Series.

Pero esta no fue la única ocasión en que el máximo edil del Consistorio se dejó ver durante la marcha. Escoltado por decenas de pollos y gallinas, la comparsa Kobetamendi no dudó en hacerle salir de un huevo en el que se aludía al virus de la gripe aviar al ritmo del 'cocoguagua' más festivalero.

Y es que un desfile con más de medio centenar de grupos y 22 carrozas da mucho de sí. Por eso, mientras un puñado de hadas de pelo verde arrojaban caramelos sin gluten y confeti, princesas rockeras daban paso a un ejército de cazafantasmas compuesto por comparseros de Kaskagorri que trataban de adentrarse en un Ayuntamiento que creían lleno de espectros.

La lluvia que se dejó ver a ratos no desanimó a la mayor parte del público asistente, pero sí lo hizo la falta de ritmo y descoordinación con la que se desarrolló la primera parte de la tradicional marcha. «Está siendo muy lento, esto no es forma de desfilar», se quejaba Goyo, un bilbaíno transformado en aristócrata de época.

Entre los faraones de la comparsa Altxaporrue, las velas multicolor de Moskotarrak y las mariposas de Pinpilipauxak, también se colaron en la fiesta protestas ecologistas por la construcción de la Supersur, voces en contra del consumismo desaforado y repetidas alusiones al macroproceso 18/98.

Ritmos latinos

Después de que mayores y pequeños disfrutaran de los animales del circo de Sinkuartel, la compañía aérea de la comparsa Uribarri y una procesión en la que Jesús era interpretado por un jugador del Athletic -que llevaba su cruz a cuestas que parodiaba la mala racha del equipo-, el desfile llegó al Arenal para fundirse con los actos que ya habían comenzado sobre las seis y media en distintos puntos del Casco Viejo.

Mientras en las inmediaciones de la plaza San Nicolás se congregaba una multitud para seguir de cerca el concurso anual de disfraces, la Plaza Nueva hervía con los ritmos latinos que trajeron grupos folclóricos de Colombia, Ecuador y Brasil. «Estoy disfrutando muchísimo de este espectáculo, ya era hora de que organizaran algo así», exclamaba Sandra, una joven colombiana que sostenía en brazos a una ovejita llamada Sergio.



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