Un hombre de 75 años falleció a mediodía de ayer en su caserío del barrio de San Miguel de Igorre al incendiarse, por causas que se desconocen, la cocina. La víctima, identificada como A.A.A., se encontraba en esos momentos en la dependencia en la que se originó el fuego, lugar donde le localizaron sin vida los bomberos que acudieron a sofocar el fuego. Al parecer, según el testimonio de los familiares, el baserritarra murió asfixiado por el humo que se propagó por la vivienda, cuyo interior quedó ennegrecido.
Aunque A.A.A., soltero, vivía solo, recibía continuamente la visita de sus parientes, residentes en Igorre. Ayer, como todas las mañanas, acudieron al caserío Iturtza a primera hora a encenderle el fuego bajo de la cocina. «Allí tenía una silla y una butaca, en las que se sentaba en función de lo cerca que quisiera estar del calor», relató un allegado. Hacia las once y media de la mañana, un sobrino volvió a visitarle. «Nos dijo que estaba bien, así que se fue a Villaro -localidad vecina-, pero para cuando volvió ya había ocurrido todo», comentó, afligido, otro pariente. La alarma saltó en el vecindario sobre la una menos veinte de la tarde, cuando un vecino del caserío más próximo alertó a la Ertzaintza de que salía un intenso humo de la vivienda de A.A.A.
Rescate en vano
Mientras llegaban los agentes, intentó rescatarle y sacarle al exterior, pero sus esfuerzos resultaron vanos. Al lugar se desplazaron varias dotaciones de la Policía autónoma, Bomberos y una ambulancia. Cuando entraron en la casa, localizaron el cuerpo ya sin vida del hombre, que se encontraba boca abajo, sobre el fuego de la cocina. Paredes y techos de esta sala estaban tiznadas de hollín, al igual que las dependencias más próximas. Según su familia, muy conocida en el municipio del valle de Arratia, el hombre murió asfixiado.