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Domingo, 26 de febrero de 2006
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OPINION/El Atorrante
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DE CUANDO EN CUANDO OLMO Comentábamos ayer el tema de una famosa promoción comercial que organizó la cadena de droguerías de Barandiarán. Una popular firma de la que aún queda, en la esquina de Bailén y Navarra, quizá un último representante que luce en su puerta un letrero explicando que fue fundada en 1901 y que, por lo tanto, ha cumplido ya más de un siglo de vida comercial. Barandiarán daba tickets de compra y reuniendo siete pesetas de tickets regalaba una entrada para el cine Olimpia. De ahí se deriva aquella canción popular que entonábamos con música del coro de Santa Águeda: «Atorrante que vas al Olimpia, con entrada de Barandiarán...»

Y tal como prometí ayer a mi ilustre comunicante Adrián Celaba y a todos los tertuliantes en general, voy a resolver la duda que existe sobre la palabra atorrante, que no tiene nada que ver con la 'torra' que figura en la canción que se dedica a los gigantes de las fiestas bilbaínas («Ya viene la reina mora / cayéndosele la torra, ya viene doña Tomasa con el abanico a casa...»)

Según podemos leer en 'La Gran Enciclopedia Sopena', la palabra atorrante es un vocablo popular argentino (usado también en Bolivia, Chile y Uruguay) que significa vagabundo. Su etimología procede del nombre de un constructor llamado A. Torrent, encargado de las obras de saneamiento realizadas tiempo atrás en Buenos Aires. El nombre de este constructor (Torrent) estaba marcado en las grandes tuberías de hierro que se utilizaban en las conducciones sanitarias, tubos que durante mucho tiempo permanecieron amontonados por algunos lugares de la capital bonaerense. De aquel 'Bueno Aires querido' que con tanto sentimiento cantara como nadie Carlitos Gardel.

Los vagabundos bonaerenses vieron en aquellos tubos un techo gratuito para poder protegerse de la lluvia y los utilizaron como refugio durante un tiempo suficiente para que el nombre de Torrent, pintado en los tubos, fuese como un indicativo de su domicilio habitual. De esta forma los inquilinos de los tubos 'Torrent', se convirtieron, en el argot popular y lunfardo, en 'atorrantes', un calificativo que figura incluso en nuestro diccionario de la R.A.E.

Como dice mi amigo, y dice bien, a veces los recuerdos de antaño son mas vivos que los de hogaño.



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